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Miércoles 28 de octubre de 2026

SOCIEDAD

Consecuencias de la Minería Ilegal en Bolivia

  • 02:54
  • Ignacio Trigo

La reacción de comunidades indígenas, campesinos y grupos ambientales fue crucial para frenar el avasallamiento y la devastación de sus tierras provocada por la minería ilegal en diversas regiones del país. A raíz de estas denuncias, la Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM) tomó medidas para detener a mineros ilegales, en su mayoría de nacionalidad china, aunque estas acciones han sido criticadas como respuestas superficiales ante una crisis ambiental más profunda.

El Director de la AJAM enfatizó la necesidad de implementar medidas administrativas que permitan regularizar los derechos mineros en Bolivia en un plazo de 30 minutos, con el objetivo de combatir la minería ilegal. Sin embargo, algunos cuestionan esta comparación con países como Canadá, argumentando que las condiciones geográficas y legales en Bolivia son muy diferentes y carecen de mecanismos de fiscalización eficientes.

En un artículo de opinión de junio de 2026, se destacó la aprobación de un nuevo reglamento que facilita el acceso a derechos mineros, lo que podría favorecer a las empresas en detrimento de la regulación ambiental. Este reglamento, que se basa en la Ley 535 de 2014, ha sido objeto de críticas por omitir la consulta y licencia ambiental, elementos que son esenciales en otros países.

Las cifras reflejan el impacto devastador de la minería no regulada: en 2026, se reportó la muerte de 12 integrantes de la comunidad indígena ESSE EJJA en Reyes por consumo de pescado contaminado y ocho fallecidos en San Buenaventura por contaminación. Además, el 75-80% de los habitantes indígenas en los ríos Beni y Madre de Dios presentan problemas en el neurodesarrollo, con niveles de mercurio que superan en un 900% los límites permitidos.

El alto índice de mortalidad en el cerro rico de Potosí, donde 110 personas han fallecido este año por condiciones peligrosas, y la contaminación del Lago Titicaca por la extracción de oro en Viacha, son solo algunas de las serias consecuencias de la minería. Asimismo, el colapso de diques en Potosí ha afectado el río Pilcomayo, vital para la agricultura en Chuquisaca y Tarija.

La minería ilegal, junto con la deforestación y los incendios forestales, está causando un daño ambiental significativo en Bolivia, con un retorno económico mínimo para el país. Se estima que alrededor del 80% de la producción aurífera es ilegal y se comercializa de forma clandestina, mientras que el gobierno aún no ha tomado medidas efectivas para revertir esta situación, resultando en un daño ambiental irreparable.

La creciente preocupación por la salud ambiental y las condiciones de vida de las comunidades afectadas continúa sin respuesta. La falta de tecnología alternativa para sustituir el uso de mercurio en la minería aurífera es una de las demandas que aún no ha sido atendida por las autoridades.

"Las consecuencias son permanentes, el daño ambiental es irreversible".