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Miércoles 28 de octubre de 2026

POLÍTICA

El Tribunal Constitucional Plurinacional enfrenta serias limitaciones con solo cuatro magistrados y miles de causas pendientes

  • 00:15
  • Ernesto Echalar

El Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) se encuentra en una situación crítica, donde su labor se ve obstaculizada por la falta de magistrados, teniendo en la actualidad solo cuatro de los nueve que debería tener. Esta situación es alarmante, ya que el tribunal debe gestionar unas 20.000 causas acumuladas, entre las cuales hay decisiones de gran relevancia que aún no han sido abordadas a fondo.

En una reciente entrevista, el magistrado Boris Arias explicó que el problema no se limita a la carga de trabajo, sino que también implica una incapacidad institucional para cumplir con las funciones que la Constitución le asigna. La discusión sobre la reforma constitucional en Bolivia cobra relevancia en este contexto, ya que uno de los aspectos centrales a considerar son las instituciones responsables de interpretar y hacer cumplir la Constitución.

Necesidad de elecciones judiciales

Para Arias, la solución más efectiva para mejorar la situación del TCP sería completar su composición a través de nuevas elecciones judiciales. Confía en que la Asamblea Legislativa pueda llegar a un acuerdo para llevar a cabo este proceso, evitando así que la institución continúe funcionando de manera excepcional y con limitaciones.

El magistrado también mencionó la figura de los magistrados suplentes, quienes, según la Constitución, deberían ser parte del Tribunal; sin embargo, su implementación no puede ser resuelta únicamente por un decreto administrativo. Es necesaria una norma clara que defina las condiciones y competencias de estos suplentes.

Actualmente, el TCP tiene una carga procesal que incluye más de 20.000 causas, acumuladas en parte debido a que heredó alrededor de 17.000 casos cuando los magistrados prorrogados dejaron sus funciones. Diariamente, el Tribunal recibe entre 60 y 120 nuevos casos, principalmente relacionados con acciones de libertad y amparos constitucionales, lo que representa un desafío significativo.

Arias destacó que la justicia constitucional muchas veces llega cuando el daño ya se ha consumado, lo que subraya la urgencia de una respuesta más expedita del TCP ante los casos que se le presentan. Esta acumulación de causas no solo es un tema numérico, sino que afecta la eficacia de la justicia cuando las resoluciones tardan años en ser emitidas.

Desafíos en la jurisprudencia

Arias también abordó la necesidad de establecer una jurisprudencia unificada en el TCP. Señaló que debe evitarse que casos similares obtengan respuestas dispares, puesto que la igualdad ante la ley es fundamental. Para ello, el Tribunal debería asumir la obligación de unificar criterios en sus decisiones.

Finalmente, el magistrado se refirió a temas cruciales que aún están pendientes de resolución, como las acciones ligadas a la carrera administrativa y el delito de terrorismo. Estos asuntos no solo impactan a individuos, sino que pueden afectar instituciones enteras y su relación con la Constitución.

A medida que Bolivia se prepara para discutir posibles reformas constitucionales, surge la interrogante sobre la capacidad del TCP para ejercer su función de manera plena, en un contexto en el que aún lucha por restablecer su capacidad institucional y jurídica.