Transportistas exigen soluciones al gobierno en 48 horas y maestros se suman a la protesta
La presión sobre el Gobierno boliviano se intensifica, ya que la Confederación del Transporte Libre ha declarado estado de emergencia y otorgado un plazo de 48 horas para que se atiendan sus solicitudes relacionadas con el escaso suministro de diésel.
Los transportistas han señalado que la escasez de combustible ha reducido su capacidad operativa en un 50%, lo que ha generado significativas pérdidas económicas y dificultades para ofrecer sus servicios. Las demandas incluyen no solo la regularización del suministro de diésel, sino también el urgente mantenimiento de las carreteras y la apertura del mercado del seguro obligatorio para accidentes de tránsito.
Asimismo, el sector ha expresado inquietud respecto a una posible eliminación de la subvención a los combustibles, como parte de los compromisos adquiridos con el Fondo Monetario Internacional que se implementarán en los primeros meses de 2027. Los líderes del transporte advierten que, si se ajustan los precios de los combustibles a los niveles internacionales, las tarifas del transporte sufrirán un incremento inmediato.
El martes 15 de septiembre, se espera que el magisterio urbano se una a las protestas. La Confederación de Trabajadores de Educación Urbana de Bolivia ha convocado a una Gran Marcha Nacional de Cacerolas Vacías, exigiendo mejoras en las políticas económicas, sociales y educativas del Ejecutivo.
- Abastecimiento de carburantes
- Incremento salarial
- Recuperación del poder adquisitivo
- Abrogación de los decretos supremos 5676, 5563 y 5654
Así, transportistas y maestros se preparan para movilizarse, poniendo al Gobierno frente a un nuevo desafío en medio de la crisis de combustibles y el deterioro del poder adquisitivo de la población.