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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

Un año del voto que transformó la política en Bolivia

  • 20:50
  • Romina Castrillo

El 17 de agosto de 2025, los ciudadanos bolivianos decidieron marcar un nuevo rumbo en la política nacional al optar por una Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) con una mayoría opositora al Movimiento al Socialismo (MAS). Este evento representó el fin de 20 años de dominio de dicho partido y generó grandes expectativas sobre la posibilidad de implementar reformas necesarias para el país.

El Partido Demócrata Cristiano (PDC) emergió como la principal fuerza en el ámbito parlamentario, logrando 70 escaños en total, seguido por la Alianza Libre con 53 y Alianza Unidad con 35. También tuvieron representación Alianza Popular con ocho diputaciones, APB Súmate con cinco diputaciones y un senador, mientras que el MAS-IPSP obtuvo dos diputados plurinominales.

Las expectativas iniciales eran altas, anticipando que la nueva composición de la Asamblea podría facilitar la aprobación de reformas que habían sido postergadas por años. Con más de dos tercios de los asientos en manos de la oposición, se esperaba un impulso hacia cambios económicos, la atracción de inversiones y la modernización del sector hidrocarburífero, así como una discusión sobre la reforma parcial de la Constitución.

Sin embargo, un año después, esas expectativas se han visto frustradas por una realidad marcada por la fragmentación política. Las alianzas iniciales entre las fuerzas parlamentarias se han debilitado, lo que ha llevado a una parálisis en la aprobación de reformas fundamentales. El Ejecutivo, por su parte, no ha podido consolidar el apoyo que se había logrado en el cambio político.

Ante la crisis actual, los productores enfrentan problemas en la campaña agrícola, mientras que la población y los transportistas continúan lidiando con largas filas para obtener combustible. Las reformas económicas estratégicas y otras medidas necesarias aún no han sido implementadas con la urgencia que se esperaba hace un año.

Las elecciones de 2025 demostraron que el sufragio tiene el poder de alterar el mapa político del país. Desde la perspectiva de los analistas, el desafío que se plantea ahora es traducir ese mandato en resultados concretos. La esperanza en el voto persiste, pero es crucial que se logren acuerdos, se ejerza un liderazgo efectivo y se prioricen las urgencias del país por encima de las disputas políticas.