Análisis de la gestión de Paz y la intervención de Lara
En su reciente informe de gestión, el presidente Rodrigo Paz Pereira delineó un conjunto de decisiones que, según él, marcarían la pauta de su mandato, aunque también enfrentó críticas por la improvisación en su administración. A lo largo de su discurso, atribuyó diversos problemas a la 'herencia recibida' del anterior gobierno y promovió la necesidad de nuevos acuerdos, sin hacer referencia a la Constitución Política del Estado (CPE).
Paz optó por una estructura clásica en su exposición, comenzando con saludos y un recuento de logros, seguido de la identificación de culpables externos y promesas de futuro. Señaló que su principal objetivo ha sido recuperar la confianza de los ciudadanos, destacando la disminución del indicador de 'riesgo país', aunque esto implicó el aumento de los precios de los combustibles y la congelación salarial, medidas que han impactado negativamente el bolsillo de la población.
Entre sus decisiones, se incluyó la 'modernización del Estado', que contempló el cierre de algunos ministerios, a pesar de que algunos de estos habían sido creados por su propia gestión. Asimismo, anunció medidas como el bono Pepe y el incremento de la Renta Dignidad, que, aunque son bienvenidos, no resultan suficientes frente a la actual inflación y el alza del costo de vida.
En su discurso, también mencionó la apertura de 'Bolivia al mundo', pero hasta el momento los resultados han sido limitados, con la llegada de Starlink como uno de los pocos avances. El presidente reafirmó su compromiso con la coordinación institucional tras un acuerdo con los Gobernadores, el cual requiere ajustes legislativos aún pendientes.
En términos de promesas, Paz anunció la llegada de la 'Ley de Inversiones' a la Asamblea, aunque los detalles son inciertos para los partidos involucrados. Esta ley, se presume, facilitará trámites para grandes inversiones y podría abrir sectores estratégicos al capital extranjero. Además, se comprometió a implementar un nuevo 'esquema de gobernanza' para el sector de hidrocarburos y a crear un Alto Comisionado contra la Corrupción.
Por otro lado, el vicepresidente Edmand Lara, durante su intervención, hizo hincapié en la necesidad de ser transparentes y efectivos en la gestión pública. A pesar de haber sido relegado en funciones tras la victoria electoral, su discurso se centró en la seguridad ciudadana y la lucha contra la corrupción, mostrando una postura más moderada en comparación con intervenciones anteriores. No obstante, algunos líderes opositores continuaron cuestionando la gestión del gobierno y la situación del dólar como un problema crucial que debe ser atendido.