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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

Acompañando a los hijos en la era de la Inteligencia Artificial

  • 00:10
  • Ernesto Echalar

La inteligencia artificial se ha integrado en diversas actividades cotidianas de niños y adolescentes, lo que representa un desafío para las familias bolivianas. En lugar de prohibir su uso, es fundamental enseñarles a utilizarla de manera responsable, resguardando su información y fomentando las relaciones humanas.

Hoy en día, los jóvenes pueden recurrir a chatbots para ayudarles en sus estudios, desde la explicación de conceptos hasta la búsqueda de ideas para proyectos. Asimismo, se ven expuestos a recomendaciones impulsadas por algoritmos en plataformas como TikTok o YouTube, a menudo sin ser conscientes de la tecnología que las respalda.

La realidad de la conectividad en Bolivia

En Bolivia, el acceso a Internet ha crecido, aunque de manera desigual. Según el Censo 2024, el 76,3% de los hogares dispone de este servicio, pero en áreas rurales la cifra se reduce al 53,9%. Esto implica que las conversaciones sobre IA deben incluir también a quienes aún enfrentan dificultades para conectarse.

Es importante entender que la IA debe verse como una herramienta de aprendizaje, no como un sustituto del pensamiento crítico. Los estudiantes pueden utilizarla para aclarar dudas o realizar tareas, pero el riesgo surge cuando se presenta un trabajo generado por IA como propio sin haberlo comprendido.

Uno de los peligros más significativos que ofrece la IA es la desinformación. Esta tecnología puede proporcionar respuestas incorrectas que parecen verídicas. Por ello, es crucial enseñar a los niños a cuestionar la información y a contrastarla con fuentes confiables antes de considerarla definitiva.

Además, los sesgos presentes en los sistemas de IA pueden perpetuar estereotipos y visiones distorsionadas de la realidad. Es vital que los niños reconozcan que estas herramientas no son neutras y que pueden reflejar prejuicios presentes en los datos con los que han sido entrenadas.

Otro aspecto a considerar es la relación emocional que pueden desarrollar los jóvenes con los chatbots. La interacción con estas herramientas puede parecer más accesible que hablar con un adulto, lo que puede llevar a una dependencia emocional peligrosa. Es fundamental que las familias mantengan un diálogo abierto sobre el uso de estas tecnologías y su impacto en la vida emocional de los niños.

Finalmente, es crucial establecer reglas claras sobre el uso de la IA en el hogar, incluyendo los límites sobre qué información se puede compartir y cómo verificar el contenido recibido. La educación digital debe ser un esfuerzo conjunto entre padres, educadores y responsables de la tecnología para asegurar un entorno seguro y saludable para los menores.

El camino hacia la integración de la inteligencia artificial en la vida diaria de los jóvenes está en desarrollo, y la mejor estrategia es acompañar a los hijos en su aprendizaje, formándolos para que hagan preguntas, reconozcan límites y protejan su privacidad.