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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

Intervención en la ANH: Un golpe a la corrupción

  • 02:35
  • Claudia Gareca

La disputa entre el presidente Rodrigo Paz y el exmandatario Evo Morales se compara con el conflicto entre Ucrania y Rusia, donde cada uno lanza ataques en diferentes frentes. En este contexto, el presidente ha tomado medidas decisivas para erradicar la corrupción aún presente en el gobierno.

La intervención en la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), anunciada durante los feriados por el ministro Marcelo Blanco, representa un fuerte golpe a las redes de corrupción que operan bajo el régimen masista. Mientras el ministro se reunía con los responsables de surtidores en Santa Cruz, se reportó la entrada clandestina de siete cisternas a una planta de refinación.

Los empresarios del sector agrícola han expresado su preocupación, indicando que la escasez de diésel ha paralizado sus operaciones y la producción de alimentos. Sin embargo, a pesar de esta crisis, algunos actores vinculados al masismo continúan utilizando el combustible para operaciones ilegales de contrabando.

La situación se ha vuelto crítica, con un sector agropecuario en crisis y un desabastecimiento que afecta el transporte tanto de carga como de pasajeros. Los corruptos operan como una fuerza invasora, saboteando el desarrollo del país mientras aseguran su propio acceso a recursos para actividades ilícitas.

El ministro Blanco también ha mencionado que se realizarán cambios significativos en YPFB, la empresa estatal de hidrocarburos que creció de 700 a 8,000 empleados bajo el MAS, lo que complica la tarea de recuperación y eficiencia en el sector.

Para atraer inversiones, es necesario ofrecer precios más competitivos para el petróleo y el gas, que actualmente están muy por debajo de los precios internacionales, lo que desalienta a los inversores y obliga a importar combustibles, perpetuando el ciclo de corrupción en la industria.

Antes de la intervención, se había aprobado una resolución que permitiría la expropiación de surtidores que esperaban combustibles de empresas privadas, un claro indicio de la protección de un esquema corrupto que beneficia a ciertos grupos y sus líderes.