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Sábado 12 de septiembre de 2026

MUNDO

Perú celebra 205 años de independencia con miradas críticas sobre su historia

  • 05:05
  • Ignacio Trigo

El pasado martes, Perú conmemoró 205 años desde que José de San Martín proclamó la independencia en Lima, un hecho significativo que, sin embargo, genera dudas sobre su efectividad real.

La proclamación del 28 de julio de 1821 representó un hito en la lucha por la independencia, pero no marcó el fin de la guerra. En ese momento, el virrey José de la Serna mantenía el control militar en la región, trasladando el gobierno virreinal al Cusco. La lucha por la independencia se extendió durante tres años más, hasta que figuras como Simón Bolívar y Antonio José de Sucre jugaron roles cruciales en la conquista definitiva de la libertad peruana. De hecho, las resistencias continuaron hasta enero de 1826.

A pesar de esta complejidad histórica, a menudo se simplifica el relato nacional, exaltando la proclamación de San Martín y minimizando la contribución de Bolívar, quien es visto por algunos como responsable de la división del territorio peruano, lo que dio origen a Bolivia. Esta apreciación plantea un debate sobre la percepción de Bolivia como una extensión natural de Perú.

Los documentos históricos sugieren que la realidad es más matizada. El territorio que hoy conocemos como Bolivia formaba parte de la Real Audiencia de Charcas, que desde 1776 pertenecía al Virreinato del Río de la Plata, y solo temporalmente volvió a depender de Lima durante la guerra, a raíz de una decisión del virrey José Fernando de Abascal que no fue del todo acatada.

Entre 1810 y 1815, los documentos oficiales continúan refiriéndose en su mayoría a “Charcas”, y solo posteriormente se adoptó el término “Alto Perú”. Este cambio de nomenclatura no es meramente un detalle simbólico, ya que los nombres construyen narrativas que influyen en la memoria colectiva.

Todavía hoy, algunos sectores en Perú consideran a Bolivia como una prolongación de su historia y reivindican ciertas manifestaciones culturales de la región, a menudo apoyándose en interpretaciones simplistas del pasado. Sin embargo, la historia revela que Bolivia no emergió de un desprendimiento del Perú; ambos países nacieron de una guerra continental, aunque transitaron caminos diferentes hacia su independencia y formación como repúblicas soberanas.

Cuando los hechos documentales desafían los relatos nacionales, es fundamental reevaluar las narrativas a partir de las fuentes históricas. La historia no permite reclamaciones simplistas de paternidad entre países, ya que los documentos históricos son más antiguos y contundentes que las construcciones nacionalistas.