Avanza el rescate de sobrevivientes tras el potente terremoto en Pereira, Colombia
En la ciudad colombiana de Pereira, a pesar del toque de queda, cientos de personas han permanecido en las calles durante la noche y la madrugada, dedicándose al rescate de quienes quedaron atrapados entre los escombros tras el devastador terremoto ocurrido el lunes.
El Parque La Libertad, ubicado en el centro de la ciudad, se ha convertido en un punto de encuentro para los voluntarios que colaboran con los equipos de rescate, quienes utilizan maquinaria pesada y grúas para remover los escombros de un edificio de cuatro pisos que colapsó. Este terremoto, de magnitud 7,4, ha provocado que muchas personas se sumen a esta noble causa, organizándose para maximizar sus esfuerzos.
Las cifras más recientes proporcionadas por la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales (Asocapitales) indican que el sismo ha dejado al menos 132 fatalities y numerosos heridos, aunque el gobierno no ha publicado estadísticas oficiales desde el lunes al mediodía. Además, se han reportado serios daños en hospitales, aeropuertos y otros servicios públicos, especialmente en las zonas centrales y occidentales del país.
Pereira, que es la capital del departamento de Risaralda y se encuentra cerca del epicentro del terremoto en San José del Palmar, ha sido la más afectada, registrando 60 de las muertes. Muchos de sus habitantes pasaron la noche en vela, vigilando sus hogares, que en muchos casos han quedado gravemente dañados o totalmente destruidos.
La ciudad enfrenta una crisis de servicios básicos, ya que gran parte de la población está sin electricidad y gas. Aunque algunos servicios de telefonía móvil e internet han comenzado a restablecerse, la movilidad en la ciudad es complicada debido a las calles bloqueadas por escombros y barricadas impuestas por las autoridades para evitar el tránsito por puentes en riesgo de colapsar.
En el barrio Mejía Robledo, una familia ha sufrido la pérdida total de su hogar. Una mujer, que optó por mantener su identidad en privado, compartió que el taller automotriz de su padre, un hombre de 91 años, fue reducido a escombros. Ella se ha quedado en el lugar custodiando lo poco que queda y esperando el regreso de los equipos de rescate para ayudar a don José, un anciano arrendatario de su padre que podría estar atrapado.
La vecina de esta mujer, Patricia Gutiérrez, también se encuentra devastada. Tras perder su hogar, Gutiérrez hizo un llamado a las autoridades para que brinden asistencia a quienes lo necesitan, subrayando la urgencia de la situación y la necesidad de ayuda inmediata para los afectados.