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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

Reconfiguración política en Bolivia: cambios y acuerdos

  • 05:40
  • Romina Castrillo

La reciente dinámica política en Bolivia ha estado marcada por importantes cambios. Uno de los más relevantes fue la separación del empresario y actual vicepresidente de la Internacional Socialista, Samuel Doria Medina, quien dejó su cargo como socio del gobierno.

Este acontecimiento abrió la puerta a una posible reestructuración del gabinete, aunque se limitó a un simple ajuste, destacándose el traslado del excanciller Aramayo al Ministerio de la Presidencia. Por otro lado, el Ministerio de Relaciones Exteriores ahora está dirigido por un funcionario con un perfil menos prominente, similar al enfoque de la “diplomacia de los pueblos” de administraciones anteriores. La falta de un canciller con un perfil internacional sigue siendo una tarea pendiente.

El reciente cambio también incluyó la eliminación de un ministerio con un nombre extenso, lo que generó críticas por la reducción del rango del Ministerio de Cultura, el cual ya había perdido relevancia en la estructura gubernamental.

Sería más beneficioso considerar la implementación de una ley de mecenazgo que incentive a las empresas a apoyar las actividades artísticas mediante deducciones fiscales.

A pesar de estas críticas, el gobierno parece haber logrado mayor fluidez en su relación con las regiones, lo que podría conducir a una revisión del modelo centralista que ha predominado.

En Sucre, se logró un acuerdo la semana pasada con los gobernadores que establece, entre otros puntos, la coparticipación tributaria con las autonomías departamentales para el año 2027. No obstante, habrá que observar cómo se implementa este acuerdo, dado el histórico comportamiento de la administración central en cuanto a la reticencia a liberar recursos.

Paralelamente, se anunció un próximo paquete de reformas económicas que se enviará al Parlamento, enfatizando la intención de negociar con instituciones en lugar de con políticos. Esto podría indicar un cambio en la forma en que se relacionan las gobernaciones con el gobierno central, similar a lo que ocurre en el sistema de "federalismo parlamentario" de Argentina, donde el diálogo entre el presidente y los gobernadores influye en la votación legislativa.

Sin embargo, este enfoque también puede conllevar desafíos, como el riesgo de dividir y manipular a las regiones en función de intereses políticos. En todo caso, si se consolida esta nueva forma de concertación entre el presidente y los gobernadores, podría significar un cambio significativo en la política boliviana, que aún se encuentra muy influenciada por las estructuras del régimen anterior.