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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

El aprendizaje continuo redefine el futuro universitario en América Latina

  • 09:53
  • Vanessa Vacaflor

Durante el VII Foro Internacional de Innovación Educativa (FIIE) 2026, organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), se destacó que las universidades latinoamericanas enfrentan un reto significativo que trasciende la simple actualización de los planes de estudio o la incorporación de nuevas tecnologías. La adaptación requiere implementar un enfoque de aprendizaje continuo que acompañe a las personas a lo largo de su vida profesional.

Constanza Dietrich, directora de Educación Continua de la Universidad Católica de Salta, Argentina, y presidenta de la Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa (RECLA), afirmó que la formación a lo largo de toda la vida ha dejado de ser una tendencia, convirtiéndose en una necesidad crítica en la región. "El aprendizaje a lo largo de la vida ya no es una opción, sino una necesidad imperiosa para nuestra realidad y para el mundo que estamos atravesando", subrayó.

Dietrich hizo énfasis en que América Latina enfrenta desafíos únicos que hacen indispensable un modelo de formación continua. El contexto actual se caracteriza por profundas desigualdades sociales y la precariedad laboral, así como por la aceleración de la transformación tecnológica impulsada por la inteligencia artificial, que modifica las competencias requeridas por las empresas.

"Aparecerán nuevos empleos, pero también será necesaria la reconversión de los existentes, lo que implica nuevas competencias y requerimientos de formación", indicó Dietrich. Además, resaltó que el mercado laboral busca cada vez más competencias blandas, habilidades digitales y la capacidad de interactuar con los demás, haciendo del aprendizaje continuo un imperativo.

Si bien muchas universidades reconocen la importancia del aprendizaje a lo largo de la vida en sus discursos, según Dietrich, pocas lo han incorporado verdaderamente en sus modelos institucionales. "Las universidades están parcialmente preparadas. Reconocen la importancia del aprendizaje permanente, pero aún no lo han integrado como un modelo institucional real", afirmó.

La especialista advirtió que existe una tendencia a considerar la educación continua solo como un catálogo de cursos independientes, en lugar de un cambio profundo en la concepción de la formación. Este enfoque debe reflejarse en la misión y el proyecto estratégico de las universidades, lo que implica tener trayectorias académicas flexibles y reconocer aprendizajes adquiridos en contextos no formales.

Dietrich también mencionó que las universidades del futuro deben adaptarse a un alumnado que no se limita a los jóvenes de 18 a 25 años. Las personas que buscan educación continua suelen ser adultos con responsabilidades laborales y familiares, por lo que es esencial desarrollar enfoques pedagógicos específicos para este público.

Otro punto importante discutido en el panel fue la necesidad de establecer un verdadero ecosistema de aprendizaje. Dietrich enfatizó que ninguna universidad podrá enfrentar sola los cambios en el mercado laboral. "Cuando hablamos de un ecosistema formativo real, debemos incluir al mundo del trabajo, el Estado, otras universidades y organizaciones sociales", afirmó.

La académica propuso que la articulación entre todos estos actores es crucial para adaptarse rápidamente a las transformaciones tecnológicas y laborales. Como ejemplo, mencionó la alta demanda de formación continua en Argentina relacionada con sectores tecnológicos y la minería, donde, además de conocimientos técnicos, se requieren habilidades en liderazgo y trabajo colaborativo.

En la conclusión del panel, Dietrich instó a todos los involucrados a comprometerse con la política de aprendizaje a lo largo de la vida. Las universidades deben dejar atrás la lógica de oferta fragmentada y considerar la formación continua como una inversión, mientras que los gobiernos deben establecer regulaciones que faciliten la colaboración entre universidades y empresas.

Las reflexiones del FIIE 2026 resaltan que el aprendizaje permanente ya no debe verse como un servicio adicional, sino como un componente esencial de la educación superior. La rapidez con la que evolucionan las tecnologías y los mercados laborales exige un nuevo modelo educativo que permita a las personas entrar y salir del sistema formativo a lo largo de su vida, diseñando trayectorias flexibles y reconociendo aprendizajes diversos.