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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

Taxista de 78 años clama por ayuda para recuperar su vehículo robado

  • 11:16
  • Ignacio Trigo

Don Alejandro Galindo, un taxista de 78 años, llegó a El Mañero con la voz entrecortada, suplicando ayuda para recuperar su vehículo, un Toyota Corolla con placa 1241ZPL, que fue robado el 27 de junio en la zona sur de Cochabamba.

Para él, el automóvil es fundamental, ya que representa su medio de trabajo y subsistencia. "Toda mi vida he trabajado para ese autito", expresó con lágrimas en los ojos, destacando que, a pesar de su edad, continúa al volante para generar ingresos que le permitan sobrevivir.

Lamentablemente, durante las gestiones para reportar el robo, Alejandro se sintió menospreciado por un oficial de la Dirección de Prevención de Robo de Vehículos (Diprove), quien se refirió al auto como un "thanta auto". Este comentario aumentó su frustración, ya que para él, el vehículo tiene un inmenso valor personal.

"Rogué mucho al investigador, le expliqué mi situación, que soy viejo y que sólo tengo ese auto para trabajar", comentó Alejandro, quien se siente impotente ante la indiferencia que encontró. Con evidente desesperación, pidió que su caso no fuera ignorado debido a su edad o al modelo de su vehículo.

Alejandro asegura que la pérdida de su auto ha afectado gravemente su capacidad para generar ingresos. Su situación económica es precaria y ha tenido que utilizar sus ahorros para costear gastos relacionados con el robo. "He perdido todo, incluso tengo dificultades para comer", lamentó.

La hermana de Alejandro explicó que el robo ocurrió rápidamente; ambos cruzaron la calle y en menos de 10 minutos, al regresar, el auto ya no estaba. Una persona les comentó que el vehículo fue llevado en otra dirección.

Pese a que las cámaras de seguridad lograron identificar al sospechoso del robo, quien fue detenido en otro incidente y luego liberado, la familia aún no sabe nada de su paradero. La familia demanda que se retome la investigación.

Con 28 años de trabajo tras el volante de su Toyota Corolla, Alejandro ve su situación como un golpe devastador. Más que un simple vehículo, su auto ha sido su herramienta de trabajo, y ahora, a sus 78 años, su mayor deseo es volver a tenerlo en su poder.