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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

La encrucijada del gobierno boliviano: crisis y decisiones urgentes

  • 05:03
  • Romina Castrillo

Desde que Rodrigo Paz asumió la presidencia, su gestión ha estado caracterizada por la falta de un enfoque programático, la lentitud en la toma de decisiones y una continuidad del modelo económico anterior que ha profundizado la crisis existente. Este panorama ha generado conflictos sociales y una percepción de ineficacia, reflejando un escenario político errático.

La economía boliviana ha experimentado una contracción en el PIB en varios trimestres, sumada a un crecimiento sostenido de la estanflación, lo que ha agravado la situación. Aunque los créditos han servido como un alivio temporal, la realidad es que las reservas del Estado están en niveles críticos y el país enfrenta una carga de deuda externa que supera su capacidad de pago. La necesidad de importar gas y la disminución de las exportaciones de oro, que son objeto de contrabando, evidencian la gravedad de la situación. En medio de estos desafíos, persisten problemas como la escasez de dólares, la falta de combustible y la reducción del poder adquisitivo de la población.

Además, la corrupción ha salido a la luz en múltiples escándalos, como el de gasolina adulterada y el caso Cerimedo-Beller, donde se revelaron prácticas ilícitas sin consecuencias legales. Esta serie de eventos ha contribuido al deterioro de la credibilidad en las instituciones del país, generando un colapso en la gobernabilidad y la confianza pública.

El gobierno, que debería ser un puente entre diferentes modelos económicos, se enfrenta a una creciente insatisfacción. Las medidas adoptadas han sido lentas y a menudo incompletas, lo que ha mantenido vivas las tensiones sociales. La fragmentación del poder político ha llevado a una oposición más fuerte, con partidos de derecha dispuestos a presentar un programa legislativo que podría cambiar la Constitución Política del Estado (CPE).

Frente a esta situación, se perfilan dos caminos: un acortamiento del mandato presidencial o la implementación de un plan de trabajo intensivo. Los economistas y sectores productivos coinciden en la necesidad de un plan de acción urgente que aborde las crisis en los ámbitos político, económico y social. Se requiere un balance crítico por parte del Gobierno, sin eufemismos, y la adopción de medidas que estabilicen la economía y atiendan las urgencias sociales.

Medidas necesarias en tres ámbitos

  • Político: Fomentar la transparencia en la gobernabilidad, designar un gabinete técnico con experiencia, realizar auditorías a las compras estatales y establecer un pacto de gobernabilidad con la Asamblea Legislativa.
  • Económico: Crear un marco claro para las reglas cambiarias, transparentar el abastecimiento de combustible, establecer un régimen impositivo para la minería y fomentar la entrada de divisas mediante incentivos a pequeñas y medianas empresas.
  • Social: Proponer mesas de diálogo con gremios y transportistas y garantizar el pago de bonos sociales a los sectores más vulnerables.

La adopción inmediata de estas medidas es crucial para enfrentar la compleja situación actual, que se agrava con factores climáticos adversos que afectan la producción agrícola y podrían generar conflictos sociales. La capacidad del gobierno para tomar decisiones efectivas en este momento crítico será determinante para el futuro del país.