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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLICIAL

Oviedo admite que Bolivia enfrenta una "ola de sicariatos" tras anunciar un Plan de seguridad

  • 15:42
  • Claudia Gareca

Marco Antonio Oviedo, ministro de Gobierno, se encuentra nuevamente en el centro de la polémica debido a la creciente crisis de seguridad en el país. En mayo, tras una serie de asesinatos vinculados al sicariato en Santa Cruz, presentó el Plan Halcón, prometiendo un esfuerzo decidido para enfrentar la violencia y el crimen organizado. Sin embargo, en una reciente declaración, admitió que Bolivia está experimentando una "ola de sicariatos".

El Plan Halcón fue presentado el 6 de mayo como una estrategia que integraría a la Policía, Fuerzas Armadas y otras instituciones para combatir el crimen organizado, señalando a Santa Cruz como el principal foco de violencia. En esa ocasión, Oviedo aseguró que el Gobierno no escatimarían esfuerzos hasta erradicar estos actos criminales.

A pesar de estas promesas, la violencia continuó en aumento. Un informe de mayo indicaba más de diez casos de sicariato o ajustes de cuentas que ocurrieron después de la captura y extradición de Sebastián Marset, con asesinatos registrados en Santa Cruz, Tarija y Cochabamba. Uno de los episodios más alarmantes fue el asesinato del magistrado del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure.

El 2 de septiembre, Oviedo reconoció que existía una ola de sicariatos, afirmando: "No lo vamos a ocultar". Anunció la creación de unidades de alto nivel en la frontera con Brasil y una colaboración más estrecha con las fuerzas policiales de países vecinos.

Las cifras recientes son alarmantes; hasta el 3 de septiembre, se registraron 46 muertes en 37 ataques con características de sicariato, aunque las autoridades subrayan que no todos estos casos están relacionados con el narcotráfico. La explicación oficial apunta a disputas entre bandas criminales y el control de rutas hacia Brasil.

Las declaraciones de Oviedo han suscitado críticas, dado que inicialmente prometió una ofensiva contra el sicariato y luego tuvo que reconocer que el problema persiste. Ya no se cuestiona solo quiénes son los responsables de los crímenes, sino también si las estrategias implementadas están logrando resultados.

En sus declaraciones, Oviedo ha culpado en parte a las gestiones anteriores por la actual crisis de seguridad, señalando que los recientes crímenes son el resultado de 20 años de crecimiento del narcotráfico en el país y afirmando que Bolivia ha sido "perforada" por estas organizaciones.

Queda por preguntarse: si el Gobierno conocía desde mayo la intensificación del sicariato en Santa Cruz y lanzó un plan para frenarlo, ¿por qué, cuatro meses después, el mismo ministro debe admitir que la situación se mantiene crítica?