¿Realmente comer despacio ayuda a perder peso?
El consejo de consumir alimentos a un ritmo más pausado se apoya en la idea de que el cerebro necesita tiempo para percibir que el cuerpo está satisfecho. Sin embargo, no existe un tiempo estándar de 20 minutos que funcione para todas las personas como un límite universal.
La saciedad se basa en la acción de hormonas como PYY y GLP-1, las cuales incrementan su concentración en el organismo mientras comemos, hasta que se alcanza el punto de no sentir más hambre. Este proceso es gradual y no instantáneo.
Un estudio de Harvard, aunque proporciona una cifra aproximada, no establece un umbral biológico fijo. En una investigación con 17 hombres, se observó que quienes comieron en 30 minutos tuvieron una respuesta hormonal más intensa y una mayor sensación de plenitud comparados con quienes lo hicieron en solo 5 minutos. Sin embargo, otro estudio con 25 adultos no encontró diferencias significativas al comparar tiempos de 7, 14 y 28 minutos.
Una revisión de 22 investigaciones indica que existe una relación entre comer despacio y la reducción en la cantidad de calorías ingeridas, aunque los resultados mostraron alta variabilidad y no se evidenció un efecto constante sobre la percepción del hambre, incluso hasta 3,5 horas después de la comida.
La digestión inicia en la boca con la acción de la saliva, que ayuda a descomponer los alimentos. No obstante, esto no implica que una masticación insuficiente sature el sistema digestivo en exceso.
Aunque la teoría sugiere que comer más despacio puede facilitar la pérdida de peso al inducir la saciedad más rápidamente, los estudios rigurosos no han logrado confirmar este efecto. Los trabajos observacionales apoyan esta idea, pero cuando se llevan a cabo intervenciones más prolongadas, como un programa de 5 semanas con 65 mujeres, la reducción en su consumo de calorías no fue estadísticamente significativa.