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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

El Gobierno prioriza la explotación de Tariquía ante crisis económica

  • 00:13
  • Ignacio Trigo

El presidente Rodrigo Paz Pereira destacó que el pozo Domo Osso X3 tiene la capacidad de garantizar la generación de electricidad para Bolivia durante los próximos 15 años. Sin embargo, el país enfrenta una inminente crisis económica que complica la situación gubernamental.

La reciente cotización del barril de petróleo WTI alcanzó los 100 dólares, impulsada por tensiones geopolíticas en el Medio Oriente, que afectan el suministro mundial de petróleo. A medida que las reservas estratégicas de combustibles se reducen significativamente, Bolivia se encuentra en una situación delicada en cuanto a su producción interna.

Estrategias y exploración de nuevos campos

En este contexto, el Gobierno ha delineado planes para aumentar la producción de gas y petróleo, enfocándose en dos áreas clave: Mayaya, al norte de La Paz, y San Telmo (Domo Osso), que se encuentra dentro de la Reserva Nacional de Flora y Fauna de Tariquía. Estas propuestas, aunque conocidas, están siendo reactivadas bajo una nueva urgencia económica.

El decreto 5071 autoriza a las refinerías a importar petróleo crudo para su procesamiento en Bolivia, permitiéndoles vender derivados a precios de mercado sin subvenciones. Esto representa un cambio importante en la política de precios de combustible, aunque genera conflictos con la regulación actual de precios de YPFB.

El pozo en Tarija sobre el que se está generando un impedimento debería resolver el problema de electricidad en Bolivia para los próximos 15 o 20 años.

El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, declaró que se han identificado mafias involucradas en el desvío de combustibles destinados a la población. Estas irregularidades han sido atribuidas a funcionarios de YPFB, así como a propietarios de estaciones de servicio y cisterneros, quienes están perjudicando al sector productivo del país.

A medida que el gobierno se acerca a su primer aniversario, la presión por encontrar soluciones efectivas ante la crisis económica y política se vuelve más urgente, dejando en evidencia la necesidad de una estrategia clara y sostenible en el sector hidrocarburífero.