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Martes 27 de octubre de 2026

ECONOMÍA

Bolivia se prepara para recibir financiamiento del FMI

  • 00:09
  • Ignacio Trigo

Tras la eliminación de la subvención al diésel y la ampliación del Estado de Excepción, el gobierno boliviano está a la espera de los fondos necesarios para que su plan de "estabilización" funcione adecuadamente. En este contexto, se busca garantizar la aprobación del financiamiento del FMI, que se ha vuelto crucial para la economía nacional.

El acuerdo con el FMI se formalizó hace dos semanas, período en el cual se realizaron varias acciones significativas: el 15 de septiembre se extendió el Estado de Excepción por 90 días, el 17 se promulgó la ley que autoriza el financiamiento y el 18 se eliminó la subvención al diésel. Posteriormente, el presidente Rodrigo Paz Pereira viajó a Estados Unidos, donde participó en la Asamblea General de la ONU y mantuvo reuniones que buscaron impulsar la aprobación del préstamo por 1.900 millones de dólares.

Las autoridades gubernamentales esperan que los primeros desembolsos podrían estar disponibles en aproximadamente dos semanas. Fernando Aramayo, ministro de la Presidencia, sugirió que este será un momento clave para evaluar la conversión de compromisos internacionales en recursos tangibles para el país.

Más allá del FMI

El propósito del gobierno no se limita a solo los 1.900 millones de dólares del FMI. Durante su visita a Nueva York, el presidente Paz mencionó que las gestiones con otros organismos multilaterales podrían resultar en un paquete de financiamiento total que alcance hasta 10.000 millones de dólares. Esto incluiría 4.500 millones de dólares de la CAF y 4.000 millones del BID, además de fondos negociados con el Banco Mundial, orientados principalmente a proyectos de infraestructura y producción.

Es importante resaltar que estos montos se consideran como parte de un proceso de gestión y no como dinero que ya ha sido desembolsado. El acuerdo del FMI también menciona un paquete adicional que podría añadir al menos 5.000 millones de dólares, potencialmente catalizado por el programa del Fondo.

Mientras el gobierno busca estos recursos, la población ya está sintiendo el impacto de la eliminación de la subvención al diésel, que provocó un aumento en el precio del combustible. Esta medida ha generado preocupación en diferentes sectores, incluyendo a los gremiales en Tarija que han reportado una caída en sus ventas y se han declarado en emergencia ante el aumento de costos.

El programa del FMI tiene como meta una duración de 36 meses y busca reconstruir reservas internacionales, reducir vulnerabilidades fiscales y externas, modernizar el régimen monetario y fortalecer el sistema financiero. Sin embargo, las decisiones como la eliminación de la subvención ya están teniendo un efecto directo en el costo de vida y la actividad económica.

Bolivia se enfrenta a un doble desafío: por un lado, necesita el financiamiento internacional para fortalecer sus reservas y, por otro, debe implementar un ajuste que afecta directamente a los costos de transporte y a la actividad productiva. El éxito del programa dependerá de convertir los recursos externos en inversión y empleo, en lugar de solo utilizarlos para cubrir urgencias fiscales.