Estudiantes de Unifranz transforman fundaciones cochabambinas con soluciones tecnológicas
Fabiana Fernández Morales, coordinadora de la fundación Bolivia Digna, compartió su experiencia previa, en la que las actividades se realizaban de manera tradicional, utilizando pizarras y anotaciones manuales. Este panorama cambió gracias al apoyo de los estudiantes, quienes desarrollaron un Sistema de Gestión de Voluntariado basado en Inteligencia Artificial, modernizando así la operación de la fundación que alberga a más de 270 voluntarios al año.
En la otra fundación, La Casa de los Niños, los alumnos se enfocaron en mejorar la comunicación digital y capacitaron al personal en el uso de plataformas de pago internacional, como Takenos, para facilitar donaciones desde Europa. También crearon un software contable que beneficia a su cafetería comunitaria.
Dante Gonzáles Games, director de Bolivia Digna, expresó su asombro y orgullo por la iniciativa de los estudiantes, quienes lograron identificar problemas en la gestión organizativa y proponer soluciones tecnológicas efectivas, las cuales ya se encuentran en etapa de capacitación para el personal.
Bolivia Digna, que celebra dos décadas de trabajo, recibe mensualmente entre 60 y 70 voluntarios locales y de 15 a 20 internacionales, sumando más de 150 locales y alrededor de 120 extranjeros al año. Este proyecto se enmarca dentro de las asignaciones académicas de la carrera, donde los estudiantes aplican el modelo de 'aprender haciendo' desde sus primeros días de formación.
Lo interesante es que estos estudiantes, que no son programadores, llegaron con un enfoque renovado, pensando en soluciones tecnológicas. Según su docente, Vania Villarroel, su trabajo fue tan impresionante que el presidente de la fundación inicialmente los consideró estudiantes de Ingeniería de Sistemas.
Por su parte, La Casa de los Niños enfrentó el desafío de agilizar la recepción de donaciones, especialmente de Europa. Tras evaluar varias plataformas, decidieron implementar la más accesible y comenzaron desarrollando un sistema contable desde cero, que posteriormente se complementó con inteligencia artificial.
Los estudiantes encontraron que la experiencia fue enriquecedora no solo en el ámbito técnico, sino también en el personal. Diego Rodríguez García señaló que al principio fue un reto, mientras que Dayre Heredia destacó la gratitud de haber trabajado en un entorno que les permitió conocer realidades y necesidades auténticas.
Maribel Colque, coordinadora pedagógica de La Casa de los Niños, enfatizó la importancia de este proceso formativo, subrayando que la capacitación es fundamental para cerrar la brecha tecnológica que enfrenta la institución. A sus 18 años, estos jóvenes universitarios ya están contribuyendo a resolver problemas reales de organizaciones con una larga trayectoria de ayuda a comunidades vulnerables.
Las autoridades de las ONGs han resaltado la competencia técnica, el compromiso ético y la sensibilidad social de estos futuros profesionales, evidenciando que la calidad educativa puede generar un impacto significativo desde las primeras etapas de su formación.