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Martes 27 de octubre de 2026

CULTURA

El papel femenino en la historia del singani boliviano

  • 03:19
  • Álex Mogro

El origen del singani, el destilado más representativo de Bolivia, ha sido un enigma dentro de la vitivinicultura americana. Investigaciones recientes han permitido esclarecer aspectos fundamentales de su historia, destacando la relevancia del papel desempeñado por mujeres en este proceso.

El sommelier Fernando Mujica ha encontrado que el primer registro conocido del singani data de 1776 y aparece en un libro de cocina escrito por doña Josefa Escurrechea en la ciudad de Potosí. En su obra, se menciona la inclusión de 'una copa de singani' en la receta de un plato, marcando así un hito en la historia del destilado.

El primer singani y su evolución

Originalmente, el singani del siglo XVIII se elaboraba con uvas de la variedad Listán Prieto, predominante en la vitivinicultura de Hispanoamérica durante esos siglos. Este primer destilado se asemejaba a los singanis de gama popular que conocemos hoy, mientras que la variedad de Moscatel de Alejandría, esencial para los singanis de alta calidad, aún no había sido introducida en la región.

Para entender la llegada de la variedad Moscatel de Alejandría a Bolivia, un equipo de paleógrafos, conformado por Marisol Videla, Alejandro Salas y Daniel Moreno, revisó una gran cantidad de documentos coloniales. Sus hallazgos revelaron que las primeras menciones de esta variedad se encuentran en La Palca Grande, en la Hacienda San Francisco, donde mujeres como Gregoria Mendoza y Juana Inocencia Navarro jugaron un papel clave.

  1. 10 de agosto de 1781: 79 cepas registradas en La Palca Grande.
  2. Posteriormente, otros 26 parrales de Uva Italia en la Hacienda San Francisco.

Ambas mujeres tomaron la iniciativa de cultivar la nueva cepa, desafiando las normas tradicionales que favorecían el uso de la Listán Prieto. Su valentía y visión dieron inicio a un proceso de innovación en la viticultura local, impulsando a otros viticultores a seguir su ejemplo y adoptar la Moscatel de Alejandría, que pronto se reconoció por su calidad superior.

El impacto de estas decisiones fue significativo. A medida que la Moscatel de Alejandría se fue consolidando en las viñas de Cinti, el aguardiente producido se empezó a diferenciar claramente del que se hacía con la Listán Prieto. Con el tiempo, la categoría más alta de singani comenzó a reservarse para los destilados elaborados con esta variedad, marcando un cambio importante en la tradición vitivinícola de Bolivia.

Es notable observar cómo las mujeres han sido fundamentales en la historia del singani. Desde la primera mención del destilado en un libro de cocina hasta la introducción de la Moscatel de Alejandría en los viñedos, su contribución ha sido crucial, aunque a menudo ha pasado desapercibida. Hoy, se reconoce el valor de sus aportes en el desarrollo del patrimonio vitivinícola boliviano.