Raquel Morales: "El vino debe ser accesible para todos"
Raquel Morales, originaria de Potosí y criada en La Paz, se ha convertido en una referente del vino en Bolivia. Con 47 años, es sommelier en el restaurante Tinto y ha sido finalista en los Vino Influencers World Awards, donde representó al país en Valladolid, España. Su trayectoria se basa en la pasión por el vino, que le viene de sus raíces familiares.
Morales, quien lleva más de una década dedicada al vino, comenzó su carrera como chef a los 30 años. Su primera experiencia como sommelier se dio en Chile, donde trabajó en la reconocida bodega Concha y Toro. A partir de ese momento, su interés por el vino creció y decidió formarse profesionalmente en este campo.
Una perspectiva inclusiva del vino
Durante su visita a Tarija, Morales enfatizó la importancia de acercar el vino a la gente de manera sencilla y accesible. "El vino debe ser para todos; no se trata de elitismo, sino de disfrutarlo según el momento y la compañía", afirmó. Se busca que los consumidores pierdan el miedo a elegir y disfrutar el vino, sin importar los tecnicismos que lo rodean.
La sommelier también destacó la rica cultura vitivinícola que existe en Tarija, donde las personas se sienten cómodas disfrutando de diferentes tipos de vino, desde un vino tinto a temperatura ambiente hasta un refrescante cachurín. Para ella, "nada tibio es bueno en la vida, ni en el vino". Esta afirmación refleja su deseo de que cada quien disfrute el vino a su manera, respetando las tradiciones y preferencias.
Reconocimientos internacionales
Morales fue la única representante boliviana en los Vino Influencers World Awards y quedó entre las cinco finalistas de la categoría WineGastro, donde se premian los contenidos relacionados con vino y gastronomía. También recibió un premio en Madrid por su labor en el área de hospitalidad. Estas experiencias le han permitido difundir el vino boliviano en el extranjero y demostrar la calidad de los productos locales.
En su paso por Europa, se encontró con la sorpresa de que muchos desconocían la existencia del vino boliviano. Sin embargo, destacó la buena calidad y el esfuerzo que hay detrás de cada botella, lo que la motiva a seguir trabajando por la industria vitivinícola nacional. La sommelier anima a los consumidores a probar y valorar el vino boliviano, ya que representa una parte esencial de la cultura del país.