Apoyo gubernamental y judicial a denuncia de corrupción de Sokol
El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, hizo una grave denuncia sobre supuesta corrupción dentro de la institución. En un audio grabado sin su consentimiento, Sokol alertó sobre una conspiración interna para su destitución que involucraría una cantidad de 2 millones de dólares, recaudada por un grupo de entre seis a ocho oficiales.
El vocero del Gobierno, José Luis Gálvez, manifestó este miércoles el apoyo del Ejecutivo hacia Sokol, enfatizando que su denuncia se enmarca en una lucha clara contra la corrupción. Durante una conferencia de prensa, Gálvez subrayó que el general Sokol está llevando a cabo investigaciones para erradicar estas prácticas, y añadió que la difusión del audio ha sido un ataque a quienes se beneficiaban de un entorno vinculado al narcotráfico.
Por su parte, Romer Saucedo, presidente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), también expresó su respaldo a Sokol y compartió su preocupación por las conexiones que el narcotráfico habría establecido dentro de la Policía y otras instituciones del Estado. "Tenemos la obligación de creerle", señaló Saucedo, aludiendo a la credibilidad que tiene Sokol como máxima autoridad de la Policía.
Saucedo destacó que la infiltración del narcotráfico y organizaciones criminales en el aparato estatal es un problema que ha escalado a diversos niveles dentro de las instituciones públicas. Afirmó que las revelaciones de Sokol podrían indicar que las mafias han logrado superar los controles internos de la Policía.
El martes, Sokol confirmó la veracidad del audio que desvela la conspiración y enfatizó que el narcotráfico ha penetrado no solo a la Policía, sino a diversos estratos del Estado. Aseguró que estas organizaciones criminales han operado con el respaldo de entidades tanto estatales como civiles, creando vínculos que son complejos de desmantelar.
Finalmente, Sokol apuntó a redes de corrupción que estarían relacionadas con el narcotraficante uruguayo Sebastián Marset, evidenciando una conexión directa entre el narcotráfico y las instituciones.