Aumentan los homicidios en San Ignacio de Velasco; la Policía investiga a un grupo del Comando Vermelho
En San Ignacio de Velasco, ubicado en el departamento de Santa Cruz, se han contabilizado al menos diez homicidios durante el año 2026, según información obtenida de Bolivia Verifica y fuentes policiales. Esta alarmante ola de violencia ha motivado al Gobierno a aumentar la presencia de fuerzas de seguridad en esta región fronteriza con Brasil.
Entre el 13 y el 14 de septiembre se registraron cuatro asesinatos en menos de dos días. Durante la madrugada del 13, dos personas fueron atacadas en sus hogares, mientras que otras dos murieron al día siguiente en un incidente similar en otra vivienda. En uno de los asesinatos, los agresores habrían utilizado una videollamada para verificar la identidad de su objetivo antes de disparar.
La Policía ha identificado a siete sospechosos que pertenecen a una célula presuntamente ligada al Comando Vermelho, organización criminal brasileña que se cree está detrás de estos crímenes. El comandante de la Policía, Adrián Álvarez, indicó que los asesinatos podrían estar relacionados con conflictos entre grupos dedicados al narcotráfico, aunque estas afirmaciones son parte de la investigación en curso y aún deben ser confirmadas judicialmente.
Hasta el momento, se han arrestado a seis ciudadanos brasileños y un adolescente boliviano por su implicación en los crímenes de septiembre. La Fiscalía y la Policía están investigando delitos como homicidio, organización criminal y tráfico de armas, con los brasileños ya en detención preventiva en el penal de Chonchocoro.
En respuesta a esta creciente violencia, el Gobierno ha desplegado unidades de la Fuerza F-10, así como tropas de las Fuerzas Armadas y la Policía en la zona. Además, el ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, anunció la creación de una nueva unidad policial especializada que operará en el corredor San Ignacio de Velasco-San Matías, equipada con tecnología avanzada y apoyo internacional, en su mayoría de Estados Unidos.
La investigación sigue su curso con el objetivo de determinar quiénes son los responsables directos de los asesinatos, quiénes son los ejecutores y cómo se relacionan los diferentes crímenes ocurridos en el año. Aunque la Policía ha señalado la posible conexión con organizaciones criminales brasileñas, aún no hay condenas que establezcan la responsabilidad penal por estos hechos.