Comunidades de Chiquitanía declaran sus territorios libres de extractivismo
El pasado sábado, alrededor de cincuenta representantes indígenas y defensores del medio ambiente se reunieron en Santa Cruz y firmaron un voto resolutivo que declara los territorios de la Nación Chiquitana como "libres de extractivismo agroindustrial y minero". Este documento, que se aprobó al final del Encuentro de Comunidades y Defensores afectados por el agroextractivismo, contiene ocho puntos clave y refleja la preocupación por la protección de los recursos hídricos en la región.
Los firmantes de este voto, que incluye a caciques y líderes de organizaciones de mujeres de localidades como San José de Chiquitos, San Rafael, y Roboré, demandan al Gobierno nacional y a las autoridades regionales que cesen de manera inmediata las autorizaciones para el desmonte, la dotación de tierras y los derechos mineros en la zona. Según la comunidad, los desmontes están afectando gravemente el acceso al agua, un recurso vital para sus comunidades.
La importancia del agua en la región
El agua es un tema central en el voto resolutivo. Los líderes indígenas exigen medidas efectivas para proteger las fuentes de agua, incluidas nacientes y humedales. Durante el encuentro, la hidrogeóloga Mónica Guzmán expuso sobre cómo la deforestación y los incendios están reduciendo la recarga de acuíferos, lo que pone en riesgo el futuro hídrico de la Chiquitanía.
El documento también aborda el estado crítico del río San Lorenzo, donde las comunidades han enfrentado la represación del afluente por parte de una hacienda ganadera. A pesar de las acciones legales iniciadas, como el Expediente N.º 6755/2026, las comunidades continúan denunciando la falta de respuestas judiciales y el problema persiste desde 2020, afectando a más de 1.500 familias.
Los asistentes al encuentro también expresaron su solidaridad con otras comunidades enfrentando crisis hídricas y problemas relacionados con el extractivismo, como las fumigaciones aéreas en San Ignacio de Velasco. En total, el voto resolutivo busca establecer una agenda de defensa del agua y los territorios, subrayando que la protección de estos recursos es vital para la supervivencia y cultura de los pueblos chiquitanos.
Finalmente, el voto concluye con una advertencia hacia los dirigidos que, en su opinión, han "traicionado" a sus bases, instando a las comunidades a ejercer un control social efectivo sobre sus representantes y a rechazar cualquier acto de corrupción que favorezca el avance del extractivismo. La defensa del agua y la tierra es presentada como un imperativo para la vida y el futuro de las generaciones venideras.