Controles de la ANH detectan abusos en el abastecimiento de combustible
La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ha realizado una intervención efectiva en Sucre, retirando 107 vehículos de las filas de surtidores durante su primer día de controles. A pesar de estos esfuerzos, el sistema que regula el bloqueo de las placas de los vehículos todavía es manual, ya que los funcionarios deben revisar los historiales de abastecimiento y decidir sobre el bloqueo.
Los operativos, en colaboración con la Policía y otras instituciones, comenzaron el lunes y han tenido un impacto positivo en las filas en las estaciones de servicio. Pablo Melgarejo, gerente de la estación San Antonio, aseguró que la provisión de gasolina se mantiene dentro de lo normal y que las filas han disminuido considerablemente.
Uno de los problemas más preocupantes detectados en las revisiones fue la repetición de carguíos. Se identificaron vehículos que abastecieron hasta tres veces en la misma estación y otros que, sumando diferentes surtidores, llegaron a cargar hasta nueve veces en un solo día. Melgarejo calificó estas prácticas como inconcebibles.
Ricardo Castellanos, director distrital de la ANH en Chuquisaca, explicó que el sistema B-SISA permite registrar los abastecimientos, pero el bloqueo de placas no es automático. Los funcionarios analizan los historiales para determinar las infracciones y proceder a los bloqueos correspondientes.
Hasta ahora, en Sucre se han bloqueado más de 500 placas, mientras que a nivel nacional la cifra supera las 6.500. El caso más extremo en la ciudad fue el de un vehículo que cargó 17 veces en un mismo día, cuyo registro sigue bloqueado por la ANH.
Los usuarios de la estación San Antonio han manifestado que, aunque hay una mejora en la situación, todavía deben llegar temprano para abastecerse. Algunos conductores expresaron la necesidad de controles más rigurosos, especialmente para aquellos que realizan viajes interdepartamentales.
Algunos testimonios indicaron la existencia de un mercado paralelo donde se vende combustible a precios mucho más altos que los oficiales. Un conductor relató que, debido a la urgencia, tuvo que pagar precios que rondaron entre 15 y 20 bolivianos por litro. A pesar de la situación, la estación San Antonio tenía programado recibir 50.000 litros de gasolina para este martes, asegurando que sería suficiente para cubrir la demanda hasta la noche.