Crisis en los teatros tarijeños: falta de gestión y promoción
Andrés Grau, director de la compañía Artescenic y productor de la obra Jesús de Nazareth, ha compartido su visión sobre la situación cultural en Tarija durante su participación en Charlas al Vivo. Según él, el desarrollo de las artes escénicas en la ciudad se ve afectado por la falta de mantenimiento, una gestión inadecuada y una escasa promoción.
A pesar de contar con un gran talento artístico, Tarija carece de la infraestructura necesaria para establecer una actividad cultural constante. Grau, quien tiene 43 años de experiencia en el ámbito teatral y actualmente trabaja en proyectos en la ciudad, enfatiza que la gestión de los espacios culturales es uno de los principales problemas. Destaca que la Casa de la Cultura, aunque sus administradores realizan un gran esfuerzo con los recursos disponibles, necesita un manejo especializado y un equipo dedicado a su mantenimiento.
El director comparó su experiencia en España, donde dirigió un teatro municipal que ofrecía funciones profesionales cada fin de semana, con la situación en Tarija, donde considera que es fundamental implementar una política activa de promoción. "No se puede esperar que el público llegue solo, hay que fomentar el interés a través de campañas", afirmó.
Grau también criticó el estado del Teatro Salamanca, describiéndolo como un espacio en deterioro que no cumple con las condiciones necesarias para llevar a cabo actividades culturales de manera sostenida. Además, mencionó una curiosa contradicción en la respuesta del público: mientras que las compañías que vienen de La Paz o Santa Cruz logran llenar sus funciones con entradas a 100 bolivianos, las agrupaciones locales enfrentan resistencia al cobrar 40 bolivianos.
"Cuando pides 40 bolivianos, la gente reacciona como si estuvieras loco", comentó Grau. Para él, la cultura no debería ser vista solo como un gasto, sino como un elemento que se relaciona con la educación, el turismo y el desarrollo económico.
A su juicio, una política cultural bien diseñada puede ser un atractivo turístico, como lo demuestran los museos europeos que adaptan sus horarios para facilitar la visita de turistas. Asimismo, Grau aboga por una mayor inclusión del arte en las escuelas, no necesariamente para formar actores, sino para cultivar la creatividad y la expresión desde la infancia.
Finalmente, Grau concluye que el verdadero reto es dejar de considerar la cultura como un accesorio, y empezar a tratarla como una actividad que requiere planificación, personal calificado, infraestructura adecuada y un público comprometido.