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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

Diez estrategias para inculcar hábitos alimenticios saludables en los niños

  • 00:11
  • Claudia Gareca

La educación nutricional es esencial para cultivar hábitos alimenticios saludables en los niños. Es importante que el entorno familiar promueva elecciones de alimentos nutritivos y sostenibles, lo que puede ser clave para combatir problemas de salud como la obesidad infantil y la desnutrición.

Los padres son los principales responsables de las decisiones alimenticias en el hogar, desde qué alimentos comprar hasta cómo se preparan. Según la doctora María Amaro, especialista en nutrición, la forma en que se introducen los alimentos sólidos y se manejan las preferencias alimentarias en la infancia puede establecer patrones de comportamiento que perduren en el tiempo.

Consejos prácticos para transmitir buenos hábitos alimenticios.

  1. Educar a los niños sobre nutrición desde pequeños, adaptando el mensaje a su edad.
  2. Actuar como modelo a seguir en las elecciones alimentarias, evitando usar la comida como premio o castigo.
  3. Crear un entorno en casa que favorezca el acceso a alimentos saludables y limitar los procesados.
  4. Fomentar las comidas en familia para discutir sobre la alimentación y sus beneficios.
  5. Respetar las señales de hambre y saciedad de los niños, promoviendo una alimentación intuitiva.
  6. Incluir una variedad de alimentos en la dieta desde temprana edad para ampliar sus paladares.
  7. Involucrar a los niños en la planificación y preparación de las comidas, permitiendo su participación.
  8. Incentivar la actividad física como parte fundamental de un estilo de vida saludable.
  9. Celebrar los logros en la alimentación saludable y establecer metas familiares.

La situación nutricional en Bolivia es preocupante, con un 70% de la niñez afectada por la anemia o malnutrición. Datos de la Encuesta de Hogares indican que, aunque ha disminuido la desnutrición, el sobrepeso y la obesidad infantil han aumentado, reflejando la complejidad del problema que se agrava por cambios en los hábitos alimentarios y la disponibilidad de productos ultraprocesados.

Es fundamental que las familias aprendan a comer mejor, priorizando la calidad y diversidad de los alimentos. La lactancia materna y una alimentación complementaria adecuada, junto con los hábitos adquiridos en casa, son claves para prevenir la malnutrición a largo plazo.

El contexto socioeconómico actual complica aún más la situación, con un aumento en la pobreza y la inflación. Esta realidad afecta directamente la alimentación familiar, haciendo que muchos hogares no puedan acceder a una dieta nutritiva.