División en Libre: Dos jefes de bancada marcan la ruptura
La situación en el partido Libre se ha intensificado tras la elección de dos jefes de bancada, lo que ha desatado una controversia significativa. Lissa Claros, afín al ex presidente Jorge Tuto Quiroga, y Rafael López han reclamado ambos el liderazgo dentro de sus respectivas cámaras, reflejando una clara fractura interna en el partido.
El lunes por la noche, Claros anunció en una conferencia de prensa que había sido designada jefa de bancada en la Cámara de Diputados, un nombramiento realizado por el Comité Ejecutivo de Libre. En el Senado, Jóse Sánchez también fue elegido sin inconvenientes, logrando un apoyo unánime durante la votación.
La elección de Claros fue respaldada por la mayoría de los presentes, después de que el cruceño Germaín Caballero decidiera no postularse. El senador Sánchez, por su parte, expresó su deseo de trabajar en unidad para lograr cambios significativos en el país, a pesar de que la ex jefa de bancada Tomasa Yarhui comentó que solo los Demócratas no participaron en la votación.
Sin embargo, los problemas comenzaron en la Cámara de Diputados. José Maldonado anunció que un grupo de 41 legisladores eligió a Rafael López como su jefe de bancada, junto a Aurora Patiño como su alterna. Según Maldonado, esta elección fue respaldada por dos notarios, afirmando que contaron con la participación de miembros de Libre, los Demócratas y el FRI.
López afirmó que, a pesar de las presiones del gobernador de Santa Cruz, Juan Pablo Velasco, el grupo se mantenía firme ante las acusaciones de transfugio. Además, subrayó que su bloque tenía la mayoría y consideró el tema como cerrado, invitando al otro grupo a colaborar.
En contraste, Claros defendió su elección como "institucional, orgánica, legal y legítima", y señaló que cualquier intento de legitimar a otros grupos sería una evidencia de la interferencia del Gobierno en estos conflictos internos. También anunció que se tomarían acciones disciplinarias contra los que consideren tránsfugas.
Libre cuenta con 39 escaños en la Cámara Baja y 78 con suplentes. Claros mencionó que había quórum para su elección y que varios legisladores respaldaron su postura mediante cartas. Aun así, tanto ella como Yarhui coincidieron en que el Gobierno ha influido en esta división dentro del partido.