El arte en Tarija: una muestra colectiva que invita a la reflexión
La exposición, que tuvo lugar en la Casa de la Cultura de Tarija, presentó una colección de obras de siete artistas en formación, entre ellos Martín Amézquita de Perú, Pamela Fernández Sánchez, Omar Ávila, Emmily Vedia, Carina Zutara, Mayerlin Galarza y Kathy Fuentes. Del 3 al 8 de agosto, este evento se propuso premiar la capacidad de apreciar lo que se oculta entre las paredes de una galería.
Las obras exhibidas no buscaban la perfección técnica, sino que invitaban a los espectadores a hacer una pausa y observar con detenimiento. La interacción entre los cuadros se hacía evidente solo tras caminar por la sala más de una vez, haciendo que los visitantes descubrieran nuevas perspectivas y conexiones entre las piezas.
Un ejemplo notable de esta conversación artística es la representación de cinco niños jugando con ruedas, contrastada con la imagen de montoneros de Méndez, que montan a caballo sin rostros. Estas figuras pueden interpretarse como dos momentos de una misma existencia: la infancia llena de juego y la épica de la guerra, ambas anónimas y en constante movimiento.
En otra parte de la muestra, una abuela chapaca aparece con un lorito al hombro, mientras que, en un cuadro cercano, unas manos jóvenes se lavan con agua. Esta elipsis entre las manos de la abuela y las de los jóvenes sugiere una conexión intergeneracional que no se explica con palabras, sino a través de la observación.
Dominando la sala, un imponente arcángel de la diablada orureña se erige como un símbolo protector, danzando entre nubes de colores. Aunque no fue declarado oficialmente, su presencia parece resguardar las historias de la niñez, la guerra, la vejez y la juventud que se despliegan a través de las obras. La muestra, aunque sencilla en su estética, ofrece una rica experiencia a quienes se toman el tiempo para mirar más allá de lo evidente.