El fenómeno de El Niño se intensifica y permanecerá hasta enero de 2027
El fenómeno climático conocido como El Niño ha comenzado a manifestarse con cambios significativos en las condiciones ambientales de Bolivia. Entre los efectos más destacados se encuentran la disminución de las precipitaciones, el aumento de las temperaturas y un impacto considerable en la agricultura, así como un mayor riesgo de incendios forestales.
Según el ingeniero climatólogo Kenny Quisberth, del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología (Senamhi), la intensidad de El Niño se mide por el calentamiento anómalo de las aguas del Pacífico ecuatorial. En esta ocasión, se estima que las temperaturas podrían superar los 2 grados Celsius, lo que clasificaría el fenómeno como uno de gran magnitud.
Este fenómeno natural, que puede alterar el clima durante meses, puede presentarse en diferentes intensidades, desde un Niño débil, que ocurre cada dos a siete años, hasta uno muy fuerte, como el que se anticipa para este año. Históricamente, Bolivia ha experimentado episodios similares en 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016, todos ellos caracterizados por condiciones climáticas adversas.
El periodo de 2015 a 2016 fue especialmente crítico, evidenciado por la escasez de lluvias que provocó una crisis de agua en La Paz. Con la diversidad climática del país, las consecuencias de El Niño pueden ser muy variadas: algunas regiones pueden sufrir sequías severas, mientras que otras podrían enfrentar inundaciones y deslizamientos.
En el contexto actual, se espera un déficit importante de lluvias en áreas como la Amazonía, la Chiquitanía, el Chaco y los Valles entre agosto y octubre. Cuanto más avancen los meses, la situación podría agudizarse, con un impacto notable en el norte de Santa Cruz, Beni, Pando y el norte de La Paz.
De noviembre a enero de 2027, se prevé que El Niño alcance su fase más crítica, con sequías agrícolas acentuadas especialmente en las tierras altas del país y olas de calor que podrían afectar a toda la nación. Aunque es posible prever la ocurrencia de este fenómeno con anticipación, no se puede determinar con precisión el momento en que se producirán las lluvias o sequías específicas.