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Martes 27 de octubre de 2026

ECONOMÍA

Expertos advierten sobre la crisis energética en Bolivia y la necesidad de reformas

  • 00:10
  • Ignacio Trigo

El especialista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, Raúl Velázquez, advierte que Bolivia enfrenta una crisis en su modelo energético. Aunque el país todavía cuenta con reservas de hidrocarburos, el sistema que permitió el crecimiento económico a través del gas ha llegado a su límite. Velázquez sugiere que se requiere un cambio profundo en la estructura energética, con una reforma integral de YPFB y ajustes en el régimen fiscal que permitan atraer inversiones y asegurar una transición energética sostenible.

El experto señala que la dependencia de los hidrocarburos es alarmante, ya que aproximadamente el 80% del consumo energético nacional proviene de estos recursos. Además, el sistema fiscal boliviano depende en gran medida de las regalías y el IDH, lo que complica aún más la situación. Velázquez estima que el proceso de transición hacia una nueva matriz energética podría extenderse entre 30 y 40 años, y alarmantemente, Bolivia carece de un plan claro para llevar a cabo este cambio.

Critica la actual discusión legislativa que se enfoca en nuevas leyes específicas para hidrocarburos y electricidad, sin considerar una Ley de Energía que aborde ambos sectores de manera integral. Velázquez destaca que, con la caída de las reservas de gas y la disminución de la producción, Bolivia se enfrenta ahora a ser un importador neto de hidrocarburos, lo que refleja el fracaso de las políticas energéticas implementadas en las últimas décadas.

"El 93% de cero es cero"

En cuanto a la empresa estatal YPFB, Velázquez considera que la solución no radica solo en su intervención, sino que se requiere una reforma institucional que establezca criterios claros para su gestión. Propone un cambio en el mecanismo de designación de autoridades y una reducción del tamaño de la empresa, enfocándose en su misión principal: la exploración y explotación de hidrocarburos. Según él, YPFB debería operar con una visión empresarial más eficiente.

Velázquez también enfatiza la necesidad de reestructurar la relación entre el Estado y el sector privado, sugiriendo una revisión del IDH y del régimen fiscal para incentivar la inversión. Con el auge de nuevas regiones productoras en América del Sur, Bolivia debe adaptarse a un entorno más competitivo para no perder atractivo para los inversionistas.

En el contexto regional, enfatiza que Tarija, aunque ha sido un importante proveedor de gas, debe reconsiderar su dependencia de las regalías. A medida que el ciclo de producción disminuye, es fundamental que el departamento desarrolle alternativas económicas que le permitan ser menos dependiente del gas. Proyectos de transición energética ya en curso podrían ser clave para lograr esta transformación.

Finalmente, Velázquez concluye que la discusión sobre el futuro energético de Bolivia debe ir más allá de cómo se distribuyen las regalías, y centrarse en cómo el país se preparará para un futuro sin hidrocarburos abundantes. Un enfoque proactivo en la diversificación económica y la implementación de un marco normativo claro para la industria energética son esenciales para abordar estos desafíos.