Gobernaciones y Ministerio de Economía se unen para desmantelar el centralismo en Bolivia
En una reciente reunión técnica en Sucre, siete gobernaciones se reunieron con el Gobierno nacional para discutir la necesidad de desmantelar el marco legal que ha perpetuado el centralismo en el país. El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, destacó que el sistema actual está compuesto por múltiples normativas que han restringido considerablemente la capacidad de gestión de ingresos en las regiones.
Espinoza propuso la modificación, revisión o incluso la abrogación de diversas leyes y decretos que limitan la libertad presupuestaria de las autoridades locales. En particular, se busca eliminar la condicionalidad del gasto, una práctica que obligaba a los departamentos a destinar recursos propios para financiar bonos o prediarios, lo que afecta su autonomía.
Las autoridades consideran que estas restricciones son un ataque directo a la capacidad de los gobiernos regionales para priorizar sus propios proyectos y necesidades. Por este motivo, el Gobierno está trabajando en propuestas legislativas para eliminar gradualmente estas condiciones que limitan la gestión autonómica.
El enfoque hacia una verdadera descentralización implica que el desarrollo del país debe surgir desde las regiones, en línea con el compromiso del Ejecutivo. Esto requiere una revisión a fondo de la Ley de Autonomías, la cual, según el ministro, ha impuesto límites en lugar de fomentar el desarrollo regional.
Además, se identificó la necesidad de un mapeo normativo que abarque aproximadamente 130 regulaciones que han afectado a las alcaldías y gobernaciones en su capacidad de administración financiera.
La visión del Ministerio de Economía y el Viceministerio de Autonomías es que el proceso de descentralización no debe ser una medida improvisada, sino un cambio estructural ordenado del modelo centralista. Se busca facilitar que cada región tenga la libertad y autonomía necesarias para gestionar sus recursos de manera eficiente, evitando que la burocracia central o regional absorba los fondos estatales.
Con este nuevo enfoque, se espera que las regiones puedan responder más efectivamente a las crisis financieras que han heredado de gestiones anteriores y que se establezca una mejor relación entre los distintos niveles de gobierno para lograr servicios más eficientes.