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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

La diversidad boliviana como fortaleza ante la polarización

  • 17:35
  • Claudia Gareca

En el contexto de los 51 días de bloqueos que sacudieron al país, la percepción de una Bolivia dividida se acentuó. Sin embargo, especialistas señalan que, a pesar de la tensión, los bolivianos mantienen un fuerte sentido de pertenencia al país, lo que se refleja en una identidad nacional que supera las diferencias regionales.

La Encuesta Nacional de Polarización del proyecto Unámonos (2023) revela que el 83,2% de la población se identifica primero como boliviana antes que como parte de su región, lo que subraya que la cohesión nacional es más potente que las crisis momentáneas. Este sentido de pertenencia se manifiesta en la economía nacional, donde las diversas regiones se complementan, como el abastecimiento de productos del oriente al occidente, creando redes de interdependencia.

Ana Lucía Velasco, politóloga e investigadora, destaca que Bolivia es un Estado plurinacional rico en culturas y etnicidades, pero critica que la politización del concepto por parte del Movimiento Al Socialismo (MAS) ha generado divisiones. Velasco argumenta que esa interpretación ha llevado a un discurso que excluye a aquellos que no se alinean con la narrativa oficial.

El proceso de construcción del Estado Plurinacional, formalizado en 2009, surgió de años de luchas de los pueblos indígenas por reconocimiento. Sin embargo, la realidad ha mostrado un distanciamiento entre los derechos garantizados por la Constitución y la participación efectiva de las comunidades en el gobierno, lo que ha generado descontento.

El sociólogo Alfonso Hinojosa resalta la frustración en áreas rurales, donde la población siente que el Estado no escucha sus demandas. Esto sugiere que la inclusión de todos los sectores es esencial para fortalecer el pacto plurinacional. Por su parte, analistas como José Luis Exeni y Walter Limache enfatizan la necesidad de avanzar en la aplicación de los derechos colectivos y de las autonomías indígenas, que aún enfrentan obstáculos institucionales.

La polarización también encuentra terreno fértil en las redes sociales. Velasco advierte que estas plataformas amplifican emociones extremas y pueden intensificar el conflicto social. Muchos ciudadanos optan por el silencio para mantener relaciones personales, lo que, aunque es una forma de preservar la paz, también empobrece el debate democrático.

Finalmente, Velasco sostiene que la reconciliación no puede ser superficial y demanda un entendimiento profundo de las heridas sociales. La reconstrucción del tejido social depende de la acción de los ciudadanos, quienes deben involucrarse en el proceso y asumir la responsabilidad de crear un futuro mejor para todos.