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Sábado 12 de septiembre de 2026

CULTURA

La falta de datos sobre la empleabilidad de artistas en Bolivia sigue siendo un obstáculo

  • 00:35
  • Romina Castrillo

La ausencia de estadísticas precisas sobre el empleo cultural en Bolivia es un problema reconocido en el Informe Mundial de la UNESCO sobre políticas culturales hacia 2025. Este documento destaca el robusto marco constitucional del país, que define a Bolivia como un Estado Plurinacional y protege los derechos culturales e indígenas, pero también enfatiza la falta de datos específicos sobre el sector cultural, una situación que afecta a gran parte de la región.

Para comprender el impacto económico de este sector, el informe utiliza promedios de América Latina y el Caribe, donde se estima que el 2,51% del PIB y el 3,4% del empleo urbano proviene de actividades culturales. Sin embargo, en Bolivia, la dificultad de acceder a cifras desglosadas complica la evaluación precisa de los ingresos y la contribución real del sector a la economía. Un boletín reciente del Instituto Nacional de Estadística, correspondiente al segundo trimestre de 2026, reporta que el área urbana solo categoriza la ocupación en ocho ramas de actividad específicas, dejando a las “actividades artísticas, entretenimiento y recreativas” en una categoría residual que comprende 1.176.000 personas, lo que representa el 25,8% de la población ocupada total.

Un análisis realizado con microdatos de la Encuesta de Hogares entre 2020 y 2025, centrado en el sector cultural, indica que la ocupación en este rubro ha aumentado de 25.579 personas en 2020 a un rango estimado de entre 43.000 y 48.000 desde 2022. Además, la participación del sector en el total de ocupados del país ha crecido de 0,45% a entre 0,70% y 0,84%. A pesar de que esta muestra es relativamente pequeña y presenta un margen de error considerable, sugiere un crecimiento significativo en el empleo cultural.

El mismo análisis revela que entre el 40% y el 49% de los trabajadores de este sector laboran de manera no asalariada, es decir, como autónomos o en actividades familiares sin remuneración, lo cual ha permanecido constante entre 2020 y 2025. También se ha observado un aumento en la cantidad de personas que realizan actividades culturales como ocupación secundaria, lo que indica que cada vez más trabajadores del sector dependen de ello como ingreso adicional y no como su fuente principal de sustento.

El Registro Plurinacional de Artistas, que contabilizó 10.627 inscripciones en 2017, solo mide la inscripción voluntaria de artistas y no su empleo o ingresos, lo que limita la capacidad de evaluar el tamaño real del sector en comparación con las nuevas estimaciones.

A pesar del aumento en la informalidad, el ingreso promedio de los trabajadores culturales ha alcanzado su punto más alto en 2025. Esto sugiere que el problema no radica en la cantidad que se gana, sino en la falta de estabilidad laboral y el acceso a seguridad social, aspectos que no se miden directamente. Cabe resaltar que el Registro Plurinacional de Artistas no solo actúa como un censo, sino que también ofrece beneficios fiscales, como la exención de impuestos, lo que hace que cualquier cambio en la administración de este registro pueda tener repercusiones significativas en el sector.