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Sábado 12 de septiembre de 2026

SOCIEDAD

La historia de Violeta: una perrita que desafió las adversidades

  • 12:06
  • Romina Castrillo

Rescatada de un río en Quillacollo, Violeta llegó con una mirada que reflejaba vulnerabilidad, pero dentro de ella había una verdadera guerrera. Esta perrita, que sufre de una enfermedad congénita conocida como ‘corazón gigante’, ha superado con éxito su tercera cirugía de tórax abierto en Bolivia, demostrando que un rescate va más allá de sacar a un animal de la calle; implica un compromiso con su bienestar hasta el final.

A sus poco más de un año, Violeta fue sometida a una intervención médica para corregir un Ductus Arterioso Persistente (DAP), una malformación cardíaca que puede ser mortal si no se trata a tiempo. André Coca, especialista en cardiología veterinaria, informó que este tipo de afección es común en cachorros y tiene una alta tasa de mortalidad si no se interviene adecuadamente.

Este caso es el tercero de su tipo tratado con éxito en el país. En 2022, Coca realizó la primera cirugía a corazón abierto en un perro, salvando a Shana, una cachorra de pastor alemán que también estaba en una situación crítica. Dos años más tarde, Molly fue otra perra que necesitó la misma intervención, logrando sobrevivir gracias a la detección temprana y la solidaridad de la comunidad.

La historia de Violeta es un testimonio de la importancia de la atención veterinaria oportuna. Su enfermedad fue detectada a los ocho meses, pero el procedimiento se retrasó debido a complicaciones hormonales y una gestación. A pesar de los riesgos, Violeta dio a luz a cuatro cachorros sanos antes de someterse a la cirugía, la cual fue exitosa en restaurar su salud cardíaca.

Coca destacó que el DAP es más común en hembras y razas específicas como golden retriever y cocker, pero también puede afectar a mestizos. La detección temprana es esencial, ya que esperar a que aparezcan los síntomas puede complicar la cirugía.

En los últimos años, la cardiología veterinaria ha avanzado significativamente en Bolivia, gracias a la estandarización de protocolos y a la dedicación de profesionales como Coca. Cada animal rescatado es una victoria, y su salud depende de un cuidado responsable y revisiones regulares por parte de sus dueños, quienes deben actuar rápidamente ante cualquier señal de alerta.