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Martes 27 de octubre de 2026

CULTURA

La Inteligencia Artificial y su impacto en la espiritualidad

  • 10:45
  • Ignacio Trigo

La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un tema de preocupación para muchos líderes religiosos, no solo en la Iglesia católica, sino en diversas creencias a nivel mundial. La llegada de la IA plantea interrogantes sobre su rol en la salud mental, la espiritualidad y la religión.

En Japón, se ha creado un monje robot que, entrenado con textos budistas, interactúa con los practicantes respondiendo preguntas complejas. Esta innovación surge como respuesta a la disminución de monjes humanos, resultado del envejecimiento de la población en ese país.

En el ámbito cristiano, ya se ofrece un Jesús virtual que brinda consejos a través de llamadas de pago. De esta forma, las personas que buscan orientación espiritual pueden comunicarse con este Jesucristo digital, que simula el movimiento de los labios como si fuera una persona real.

Además, la IA se ha integrado en actividades como la interpretación de versículos, la catequesis, la evangelización y la preparación de mensajes. Estos avances permiten a los creyentes acceder a asistencia espiritual de manera inmediata y personalizada en su día a día.

Los riesgos de la deshumanización en la fe

El papa, en su reciente carta encíclica, alertó sobre los peligros del uso irresponsable de la IA en la vida de los creyentes, destacando la deshumanización que puede acarrear en la enseñanza y en la práctica religiosa. La IA, al basarse en datos, puede perder la esencia humana que nutre la espiritualidad.

Las herramientas de IA, como los chatbots teológicos, permiten a los jóvenes plantear preguntas delicadas sin temor a ser juzgados. Además, estas tecnologías pueden ofrecer planes de meditación y lecturas bíblicas adaptadas al estado emocional del usuario, facilitando así un acceso más amplio al conocimiento espiritual.

Sin embargo, la interacción humana sigue siendo insustituible. La capacidad de empatía y comprensión profunda que poseen las personas es fundamental en la práctica de la fe. La IA, aunque eficiente, carece de la conexión emocional que caracteriza el vínculo espiritual entre seres humanos.

Un uso irresponsable de la IA en el ámbito religioso podría fragmentar la comunidad de creyentes, que se basa en la conexión y el apoyo mutuo. La esencia de la Iglesia podría verse amenazada si se reemplazan las prácticas litúrgicas por algoritmos. La experiencia humana del sufrimiento y la esperanza no puede ser replicada por la fría lógica de la tecnología.