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Martes 27 de octubre de 2026

ECONOMÍA

La situación crítica de BFC se agrava mientras el silencio institucional persiste

  • 00:12
  • Álex Mogro

Frigorífico BFC S.A. continúa enfrentando una crisis severa, evidenciada por su caída en la calificación de riesgo, que ha pasado de A1 en 2023 a BBB2 en 2026. Esta situación se agrava mientras las asambleas de tenedores de bonos quedan en un intermedio indefinido, sin respuestas concretas a las inquietudes planteadas por los bonistas.

Desde su fundación en 2018 en Santa Cruz, BFC ha crecido principalmente a través de la deuda, aumentando su capital de Bs 70.000 a más de Bs 418 millones en 2025. Sin embargo, este crecimiento no ha sido acompañado por inversiones efectivas de sus accionistas, lo que plantea serias dudas sobre su sostenibilidad financiera.

El panorama se torna más complejo tras la rebaja de la calificación por parte de AESA Ratings, que menciona las dificultades operativas ocasionadas por conflictos sociales y el incumplimiento de obligaciones financieras. A esto se suma el hecho de que BFC es garante de su matriz paraguaya, que también enfrenta problemas de reestructuración de deuda.

Las asambleas de los tenedores de bonos, que deberían haber discutido propuestas de reestructuración, han sido postergadas en varias ocasiones, lo que genera incertidumbre entre los inversores. La empresa también ha recurrido al Fondo de Contingencia para cumplir con sus pagos, un mecanismo que debería ser excepcional, pero que se ha vuelto recurrente en su gestión.

Recientemente, BFC ha llevado a cabo maniobras para reorganizar su deuda, incluyendo la emisión de nuevos pagarés para sustituir deudas existentes. Sin embargo, estas acciones no implican un aumento en su financiamiento, sino más bien un intercambio de deuda que no resuelve la raíz del problema financiero que enfrenta la empresa.

Por otro lado, la planta fotovoltaica en San Ignacio de Velasco, presentada como un avance en innovación energética, ha sido financiada con un préstamo del BCP que, irónicamente, ahora se encuentra bajo hipoteca tras la cesión de terrenos a la entidad bancaria para saldar otras deudas. Esto plantea serias interrogantes sobre la viabilidad del proyecto.

A pesar de las múltiples solicitudes de información enviadas por este medio a diversas entidades, incluida la misma empresa y organismos reguladores, hasta la fecha no se ha obtenido respuesta, lo que aumenta la preocupación sobre la falta de transparencia en la gestión de BFC y su situación financiera.