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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

Oportunidades perdidas para Bolivia en su camino hacia la democracia y la economía

  • 22:05
  • Claudia Gareca

Las elecciones generales de 2025 han puesto en evidencia la caída de la legitimidad del Estado plurinacional en Bolivia. La agenda política en el periodo previo a estas elecciones ya no se centró en temas identitarios, especialmente en lo relacionado con las comunidades indígenas, lo que sugiere una ausencia de una base sociológica sólida para el Estado plurinacional, dado que más de treinta naciones no contaban con población.

El Movimiento Al Socialismo (MAS) intentó invisibilizar a la población mestiza, pero la realidad urbana de Bolivia, caracterizada por diversas formas de mestizaje, se impone. La distinción entre urbano y rural se ha desdibujado, como se evidenció en los recientes bloqueos, que fueron liderados por campesinos que habitan tanto en el campo como en la ciudad, desafiando la idea de una segregación radical entre estos dos mundos.

La identidad indígena ha sido reemplazada por una realidad urbana popular, un cambio evidente tras más de 50 días de bloqueos en ciudades como La Paz y El Alto, impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB) y la Federación Tupak Katari. Actualmente, la mayoría de la población se muestra más inclinada hacia el mercado que hacia el modelo social comunitario, lo que refleja un cambio de mentalidad que se aleja de las propuestas del MAS.

Durante los gobiernos del MAS, Bolivia no experimentó un verdadero socialismo. Más bien, se instauró un capitalismo de Estado que ha ido perdiendo fuerza, especialmente con la caída en la producción de hidrocarburos, mientras que un capitalismo de camarilla ha emergido. Aunque el MAS ha visto reducir su base de apoyo, aún subsisten sentimientos de adhesión entre sectores vulnerables, especialmente en comunidades campesinas que recuerdan algunos cambios positivos del pasado.

El balotaje reciente resultó en la elección de un gobierno improvisado que carece de claridad en su dirección. La candidatura de Rodrigo Paz se presentó como una sorpresa, y su triunfo fue más un rechazo a los candidatos neoliberales que al MAS que por méritos propios. Este nuevo gobierno enfrenta el complejo desafío de desmontar legados del MAS mientras lucha contra una cultura de corrupción y prebenda.

En su gestión, el gobierno no ha sabido abordar temas urgentes como la provisión de hidrocarburos o la inflación en los precios de los alimentos, decisiones que han sido mal recibidas por la población. La falta de credibilidad y legitimidad del Gobierno se ha visto acentuada por la incapacidad de resolver problemas clave, como el suministro de gasolina, lo que ha erosionado la confianza pública.

La reciente ola de bloqueos también ha revelado la conexión entre el narcotráfico y las organizaciones sociales que han mantenido privilegios durante años. En este contexto, la incapacidad del gobierno de Paz para establecer un modelo democrático y una economía de libre mercado ha hecho que las oportunidades para un cambio positivo se pierdan. Las interdependencias económicas entre regiones, especialmente entre Santa Cruz y La Paz, subrayan la necesidad de un nuevo enfoque en las relaciones internacionales y el desarrollo interno.

A medida que Bolivia navega por esta incertidumbre, la falta de liderazgo y la desinstitucionalización del Estado se presentan como retos significativos. La sociedad civil ha sido debilitada por la corrupción, pero también han surgido nuevos liderazgos regionales que podrían impulsar una nueva forma de democracia. Sin embargo, el camino hacia la estabilidad económica y política parece largo y complicado, a menos que se tomen decisiones firmes y estratégicas que aborden las preocupaciones de la población.