Paz invita a reflexionar sobre la inversión en hidrocarburos
El presidente Rodrigo Paz presentó un dilema a la población boliviana, instando a decidir entre invertir en el desarrollo del sector hidrocarburífero o continuar con el gasto en combustibles importados para mantener precios internos más bajos que los internacionales.
Durante la ceremonia de inicio de la perforación del Pozo Junín-9D, Paz afirmó: "Debemos elegir entre invertir en nuestro futuro, como son estos pozos que garantizarán recursos a largo plazo, o gastar el dinero en combustibles en el presente, con precios que no son comparables a los del mercado internacional".
El mandatario explicó que los fondos que deberían destinarse para educación, salud y carreteras están siendo utilizados para la importación de diésel y gasolina, subrayando que esta situación limita la disponibilidad de recursos para otras necesidades esenciales.
Sebastián Daroca, presidente de YPFB, había señalado anteriormente que el sistema de subsidios para combustibles es insostenible, ya que el precio de compra es más alto que el precio de venta en el país. El Gobierno decidió aumentar a 2 mil millones de bolivianos el subsidio estatal para cubrir esta diferencia.
Paz defendió la necesidad de reinvertir en la exploración y perforación de pozos, señalando que Bolivia ha experimentado una disminución en la producción y reservas de hidrocarburos, lo que requiere una respuesta proactiva en inversiones para asegurar el futuro energético del país.
Recordó que los principales campos de gas, que generaron significativos ingresos para el país, fueron descubiertos hace más de 20 años, y criticó la falta de una política sostenida en exploración y desarrollo en este sector.
El presidente concluyó enfatizando que se necesitan decisiones claras sobre el uso de los recursos públicos, ya sea para financiar combustibles subsidiados o para fortalecer los servicios públicos y la infraestructura del país, destacando que este último enfoque beneficiaría a la población en general.
Finalmente, cuestionó la lógica de gastar recursos públicos que, en lugar de beneficiar a la salud y educación, se destinan al contrabando de combustibles, instando a la ciudadanía a reflexionar sobre la mejor utilización de estos fondos.