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Sábado 12 de septiembre de 2026

POLÍTICA

Reflexiones sobre el cambio de ciclo en Bolivia

  • 01:37
  • Claudia Gareca

La actual atmósfera en el país sugiere que la expectativa de transformación post MAS ha sido reemplazada por un sentimiento de decepción. El consenso entre muchos ciudadanos apunta a que el gobierno actual refleja una continuidad más que una verdadera novedad.

Es fundamental, entonces, aclarar qué entendemos por 'cambio' y 'fin de ciclo', conceptos que son esenciales para entender la realidad que vivimos. El 'fin de ciclo' implica el agotamiento de un conjunto de acciones que buscan transformar de manera profunda la realidad en diversas dimensiones, ya sea práctica, ideológica, cultural o política.

Históricamente, Bolivia ha atravesado dos cambios de ciclo significativos. El primero fue la independencia del país y la creación de la república, cuando se sentaron las bases del ciclo republicano bajo la Constitución de 1826. El segundo gran cambio ocurrió en 1952, con la Revolución Nacional que, en palabras de Víctor Paz Estensoro, llevó a Bolivia del siglo XVIII al XX, estableciendo un nuevo modelo de modernidad capitalista.

Sin embargo, tener un conjunto de 'cambios' no garantiza un 'fin de ciclo'. Estos cambios deben representar una ruptura con el pasado y ofrecer mejoras sustanciales en la vida cotidiana de la población. Un verdadero cambio de ciclo requiere no solo transformaciones en la gestión estatal, sino también una redefinición de los actores sociales y sus necesidades.

En el ciclo anterior, los sectores populares y campesinos eran los principales interlocutores. En contraste, el actual contexto parece que otorga mayor voz a la clase media urbana y emprendedora. La capacidad del gobierno para crear instituciones que respondan a las demandas de estos nuevos actores definirá la naturaleza del ciclo que se inicia.

El desafío radica en saber si el gobierno está realmente encaminado hacia la construcción de un nuevo ciclo o si simplemente se está moviendo dentro de una dinámica que no alterará el curso histórico del país. Además, es crucial que el gobierno tenga claridad sobre qué tipo de ciclo desea establecer y para quiénes está destinado.

Los ciudadanos anhelan respuestas claras sobre estas importantes cuestiones. La falta de claridad en la dirección del gobierno puede dar la impresión de que sus acciones son erráticas y poco planificadas.