Sacerdote jesuita expulsado por abuso de menores en España y Bolivia
La Compañía de Jesús ha tomado la decisión de expulsar a Francesc Peris, un sacerdote de 84 años, debido a su implicación en abusos a menores en Cataluña y Bolivia entre 1974 y 2005. El comunicado de la orden, divulgado el lunes, menciona que lamentan profundamente el daño causado y asumen su responsabilidad moral e institucional por errores del pasado.
El caso de Peris saltó a la luz pública en 2021, cuando un informe presentado a la Iglesia por EL PAÍS reveló los nombres de 251 clérigos acusados de pederastia, lo que llevó a una investigación exhaustiva dentro de la Iglesia española. Entre los implicados se encontraba Peris, quien continuó en su actividad hasta 2005, cuando fue apartado por conductas inapropiadas.
Reconocimiento de las víctimas y un mea culpa de la orden
La Compañía de Jesús ha emitido un reconocimiento poco común en instituciones religiosas, condenando las graves faltas cometidas en el pasado y expresando su apoyo a las víctimas que denunciaron sus experiencias. La primera acusación contra Peris provino de un exalumno del colegio Casp de Barcelona, quien reveló que los abusos fueron encubiertos por la administración del centro.
Una de las víctimas, identificada como Juana, compartió su experiencia de abuso ocurrido en 1983 en el colegio Juan XXIII de Cochabamba. Relató un episodio en el que Peris la agredió cuando ella tenía 14 años. La revelación de su caso animó a otras víctimas a denunciar sus experiencias, incluyendo a Marta, otra exalumna que también sufrió abusos en 2004.
A pesar de las múltiples denuncias, las acciones de la Compañía de Jesús en Bolivia han sido escasas. En tres años desde que se conocieron las acusaciones, no se ha ofrecido ninguna reparación a las víctimas. La orden española también ha señalado que Peris vivirá en una residencia bajo estrictas condiciones de vigilancia, prohibiéndole cualquier contacto con menores.
Finalmente, aunque la Iglesia ha tomado medidas dentro de su estructura, persisten interrogantes sobre la atención y la justicia para las víctimas en Bolivia, donde la Compañía de Jesús local tiene la responsabilidad de abordar estos casos.