Familias en Tarija ajustan sus compras debido a la inflación
La situación económica en Tarija ha generado un cambio notable en la forma en que las familias realizan sus compras. Cada vez es más común observar carritos de mercado con menos productos y un enfoque en comparar precios antes de decidir qué llevar. Este fenómeno no solo afecta la cantidad, sino también la calidad de los alimentos que se adquieren.
Consumidores consultados mencionan que han tenido que reducir las cantidades de productos esenciales como carne, arroz y lácteos. Marcia, una de las entrevistadas, comenta que antes podía comprar dos o tres kilos de carne, pero actualmente se limita a un kilo, buscando que dure más días. Además, ha dejado de lado productos como el azúcar, ya que su precio ha subido considerablemente.
Claudia, que trabaja ocasionalmente, señala que la crisis se ha ido acumulando durante los últimos dos años. Para ella, la compra se ha transformado en una tarea de cálculo, donde se priorizan los alimentos más económicos y se postergan compras de artículos no esenciales. Según su experiencia, en la actualidad se consumen menos cenas familiares y se reduce la compra de productos que antes eran considerados de primera necesidad.
Desde el lado de los comerciantes, también se evidencia este cambio en los hábitos de compra. Las vendedoras de carne han notado que los clientes ya no piden cortes y cantidades específicas, sino que primero comparan precios antes de decidir cuánto comprar. María, una vendedora, observa que muchos ahora optan por comprar medio kilo en lugar de un kilo, ajustándose a su presupuesto.
Un análisis de precios realizado por la Defensoría del Pueblo en julio de 2025 reveló que 14 de los 21 productos considerados esenciales aumentaron de precio en comparación con el mes anterior. Entre los más afectados se encuentran frutas y verduras, así como productos básicos como el arroz y el azúcar, lo que refleja una tendencia de aumento en el costo de vida en Tarija.
Mientras algunos precios han mostrado una tendencia a la baja, como el pollo, que pasó de Bs 28-30 a Bs 15-19, la variabilidad de otros alimentos como la carne de res y el arroz sigue afectando la capacidad de compra de las familias. La presión económica obliga a los hogares a adaptarse, buscando formas de equilibrar su presupuesto y priorizando productos para asegurar su alimentación.
Las familias tarijeñas enfrentan un nuevo escenario de compras donde el dinero disponible no crece al mismo ritmo que los precios, lo que se traduce en menores cantidades y una búsqueda constante de alternativas más asequibles.