Gobierno y transportistas de combustibles llegan a un acuerdo para asegurar el suministro
El Gobierno y los transportistas de combustibles lograron este sábado un acuerdo que garantiza el traslados de gasolina y diésel hacia las estaciones de servicio, evitando, por el momento, nuevas paradas en la cadena de abastecimiento.
El acuerdo se alcanzó tras una semana de diálogos en las oficinas de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) en Santa Cruz. Las negociaciones fueron dirigidas por el ministro de Hidrocarburos y Energías, Marcelo Blanco, junto al ministro de Economía y Finanzas Públicas, Christian Morales, y el presidente de YPFB, Sebastián Daroca.
Actualización de condiciones económicas y precios
Durante las negociaciones, se discutieron aspectos económicos del servicio de transporte de carburantes, destacando la revisión de los precios de los fletes, que era una de las demandas fundamentales del sector cisternero. Daroca expresó: “Hemos llegado a un buen acuerdo que permitirá garantizar el transporte normal de combustibles en el país en los próximos días”.
El presidente de YPFB comentó que este entendimiento preserva las operaciones de las empresas transportistas, asegurando así el abastecimiento interno. "Estamos firmando un acuerdo que garantizará el trabajo regular de las empresas cisterneras y el abastecimiento del país”, agregó.
Sergio Kosky, líder de la Federación de Empresarios Cisterneros del Oriente, destacó que el diálogo fue positivo y que el sector mantendrá sus operaciones. "Se ha trabajado varios días. Primó el interés de no perjudicar a la población ni al sector productivo”, aseguró Kosky.
El acuerdo se presenta en un momento crítico para el país, que enfrenta una grave crisis de abastecimiento de combustibles, evidenciado por las largas filas en estaciones de servicio y problemas de distribución. YPFB tuvo que anunciar la descarga de más de 180 cisternas para intentar mitigar la situación.
La crisis se agrava debido a la creciente dependencia de Bolivia en la importación de combustibles, ya que actualmente el país depende del exterior para el 60% de la gasolina y el 95% del diésel. Además, la estatal YPFB enfrenta una deuda de más de 1.000 millones de dólares por la importación de hidrocarburos.
Aunque el acuerdo con los transportistas representa un avance para asegurar el suministro, persisten problemas estructurales que complican la situación, como la disponibilidad de dólares para las importaciones y la necesidad de mejorar la logística de distribución en el país.