Más de 20 mil empresas han desaparecido en 11 años, revela la CEPB
En su reciente Memoria Anual 2025, la CEPB realizó un análisis exhaustivo sobre el estado del sector empresarial formal en Bolivia. Este informe se presenta tras más de dos décadas de un sistema económico que, según los empresarios, no logró crear un ambiente propicio para el crecimiento del emprendimiento privado.
La CEPB señala que en 2014 existían 257.564 empresas registradas, de las cuales 144.129 estaban activas, representando un 56% de vigencia. Sin embargo, para julio de 2025, el número de empresas activas se redujo a solo 123.961, es decir, un 31% del total histórico. Esta disminución refleja una profunda crisis, donde alrededor de 20.168 empresas han caído en la inactividad o han pasado a la informalidad en el transcurso de 11 años.
El informe también destaca que cerca del 70% de las empresas activas son unipersonales, lo que indica que son gestionadas por una sola persona y generalmente operan con un capital limitado. Además, un abrumador 96% del total pertenece a micro y pequeñas empresas, mientras que las medianas empresas con matrícula renovada apenas alcanzan las 3.704 unidades, representando solo el 3% del total.
Giovanni Ortuño, presidente de la CEPB, enfatizó que el año 2025 ha sido uno de los más desafiantes en la historia reciente de la Confederación, en un contexto de cambios económicos y tensiones políticas. Afirmó que es crucial que el empresariado asuma un rol protagónico en esta encrucijada histórica, enfocándose en la necesidad de inversión, innovación y generación de empleo.
El reporte también subraya que la economía boliviana opera principalmente en la informalidad, lo que indica que la mayor parte de la actividad económica se realiza sin cumplir con las normativas fiscales y laborales. Esta situación coloca a Bolivia en posiciones desfavorables en diversos índices económicos internacionales, resultado de décadas de políticas que no fomentaron un entorno adecuado para el emprendimiento y la competitividad.
Así mismo, la CEPB advirtió sobre la crisis económica estructural que atraviesa el país, que se ha visto alimentada por la disminución de ingresos derivados de hidrocarburos y por los cambios en la economía global. El diagnóstico presentado es un llamado a la reflexión sobre la dirección futura que debe tomar Bolivia para fomentar un desarrollo sostenible y formal.