Bolivia busca atraer inversión: expertos advierten sobre la necesidad de un entorno seguro
Bolivia se enfrenta a la urgente necesidad de atraer inversión, tanto nacional como extranjera directa, para transformar su modelo de desarrollo y dejar atrás la dependencia de recursos naturales que han marcado su historia. En lugar de esperar encontrar un nuevo recurso bajo la tierra, el país debe enfocarse en aumentar la productividad y fomentar la innovación a través de la inversión de calidad.
Sin embargo, no se puede esperar que la inversión fluya simplemente porque se apruebe una nueva ley. Los inversionistas buscan un ambiente de confianza y previsibilidad que incluya aspectos como seguridad jurídica, estabilidad macroeconómica, acceso a divisas, y un suministro confiable de energía. Además, es fundamental contar con instituciones capaces de resolver conflictos de manera efectiva.
Un desafío crucial que enfrenta el país es el tratamiento equitativo entre capital nacional y extranjero. La actual constitución otorga un papel preponderante al Estado y prefiere la inversión boliviana, lo que podría complicar la atracción de inversiones foráneas. Por lo tanto, la discusión sobre la Ley de Inversiones no es meramente técnica, sino que toca el núcleo del modelo económico del país.
El arbitraje es otro tema delicado. La constitución establece que la inversión extranjera debe adherirse a las leyes bolivianas, pero el nuevo proyecto de ley podría permitir que las disputas se resuelvan mediante negociaciones. Esto plantea interrogantes sobre las jurisdicciones y mecanismos de arbitraje, cruciales para los inversionistas que buscan seguridad en sus inversiones.
La Ley de Inversiones, aunque necesaria, no puede ser vista como la única solución. Muchos aspectos serán determinados por reglamentaciones futuras, lo que puede generar incertidumbre. Los inversionistas podrían verse obligados a confiar en promesas de normativas que aún no existen, lo cual resta atractivo a la propuesta.
Además, es importante considerar que Bolivia no solo compite consigo misma, sino también con países como Perú, Chile y Brasil, que ofrecen marcos más favorables para la inversión. Esto plantea un desafío significativo para el país, ya que los inversionistas buscan la mejor combinación de rentabilidad y riesgo.
Por último, para construir un entorno propicio para la inversión es esencial establecer un Pacto Nacional que integre a diversos actores, desde el gobierno hasta las instituciones sociales. Este pacto debería garantizar la continuidad y legitimidad de las reglas que rigen la inversión, más allá de los cambios de administración.