Desafíos fiscales de Lula generan inquietud en el mercado brasileño
El mercado financiero de Brasil reaccionó negativamente tras la reelección de Lula, registrando un desplome significativo. Los analistas advierten que es imprescindible que el presidente aborde la alarmante crisis fiscal que se ha agraviado por las costosas promesas realizadas durante su campaña electoral.
Carlos Pereira, experto de la Fundación Getúlio Vargas, subrayó que hay una "bomba de tiempo" en las cuentas públicas que requiere medidas drásticas para ser desactivada. "Los operadores financieros consideran que el ajuste fiscal es urgente y necesario, y están a la espera de detalles sobre su alcance", añadió.
Tras la victoria de Lula, el lunes, la Bolsa de Valores de São Paulo sufrió una caída del 13,88%, mientras que el dólar se disparó un 8,25% frente al real, marcando su mayor incremento diario en 24 años. Este martes, el índice de la bolsa volvió a bajar, aunque de manera más moderada, con una caída del 0,51%.
El clima de incertidumbre podría prolongarse, ya que se ha iniciado una especulación sobre las medidas fiscales que el nuevo gobierno anunciará. La economista Carla Beni enfatiza que este nerviosismo no proviene solo de la reelección de Lula, sino también de la derrota del senador Flávio Bolsonaro, que contaba con el apoyo del mercado por sus políticas liberales.
Los inversores están particularmente preocupados por el déficit fiscal de Brasil, que alcanzaba el 9,48% del PIB en los últimos doce meses hasta septiembre, con una deuda pública que se situaba en el 82,9%. Pereira destaca que Lula históricamente ha sido tolerante con el aumento del gasto, pero ahora enfrenta la presión de abordar esta situación.
El Gobierno prevé llegar a 2027 con un pequeño superávit fiscal del 0,1% del PIB, sin contar los intereses de la deuda. Sin embargo, las medidas de apoyo social y subsidios prometidas por Lula podrían generar un impacto de hasta 47.000 millones de reales (aproximadamente 8.817 millones de dólares) en el presupuesto, complicando aún más el panorama fiscal.
Dario Durigan, el nuevo ministro de Hacienda, afirmó su compromiso con la responsabilidad fiscal y anticipó la presentación de medidas que facilitarán el logro de las metas fiscales. Sin embargo, la capacidad del Gobierno para implementar ajustes se ve limitada, ya que el 90% del presupuesto está destinado a gastos obligatorios, dejando poco espacio para maniobras.
Los analistas también expresan dudas sobre la habilidad de Lula para implementar ajustes con un Congreso donde la oposición tiene mayorías. El Banco Central está a la espera de señales claras de ajuste fiscal antes de considerar la reducción de la tasa de interés, que actualmente se encuentra en un 13,75% anual, una de las más elevadas del mundo.